Por Diego Aspillaga
3 enero, 2020

Murphy fue su mejor amigo por 14 años, pero ya estaba cansado de luchar contra el cáncer. Dale Thompson, su dueño, nunca olvidará su último paseo con su mascota al veterinario, desde donde nunca regresó.

Murphy siempre estuvo con él. Desde sus primeros pasos como periodista hasta la compra de su casa propia, Dale Thompson siempre tuvo a su labrador a su lado.

Eran mejores amigos, se entendían, se acompañaban, se querían mucho. Con Murphy, todos los días eran una bendición, una aventura. Pasaron una vida juntos y el lazo que formaron era simplemente inquebrantable.

Dale Thompson

Pero, como todo en esta vida, el tiempo de Murphy en la tierra se estaba acabando. Luego de un año de luchar contra no uno sino dos tipos de cáncer -uno en su nariz y el otro en su boca- Dale podía ver cómo la luz de su tierna mascota se iba apagando cada vez más.

Dale Thompson

El final estaba cerca, Dale lo sabía, pero no estaba listo para enfrentarlo.

Luego de su última visita al veterinario, el hombre se dio cuenta de que Murphy ya no tenía mucho tiempo. Lo aprovechó lo más que pudo durante sus últimos días, le dio su comida favorita y pasearon cada vez que Murphy quería, todo para estirar las horas que les quedaban juntos antes del día final.

Cuando llegó el momento de despedirse, Dale no podía dejar de llorar. Mientras caminaba por última vez con su perro hacia el lugar donde dormiría para siempre, Dale no dejaba de pensar, entre lágrimas, todos los buenos momentos que pasó con su mejor amigo.

Dale Thompson

Pero Murphy tenía un último regalo que darle: la calma. en un video capturado minutos antes de  muerte, se puede ver como el perro camina con alegría, relajo y mucha concentración. Su cuerpo apenas responde, su visión es reducida y su olfato no funciona, pero ahí está, caminando feliz junto a su dueño.

“Dejó este mundo de la misma manera en que entró en él: con estilo, gracia y felicidad. Descansa en paz, mi amigo”, fueron las únicas palabras con las que pudo describir sus últimos minutos con Murphy.

Las imágenes se volvieron virales en minutos. Más de 500 mil personas compartieron el dolor de Dale y le enviaron fuerza y ánimo después de su pérdida, pero el hombre está recién en el comienzo de un largo camino de luto.

Después de dormir para siempre a su perro, Thompson describió el “vacío” que le quedaba y escribió: “No hay una palabra que haya sido elaborada o inventada que pueda expresar lo roto que está mi corazón hoy. En pocas palabras, estoy perdido. Mi mundo y mis oídos se han quedado con un vacío que nunca se llenará”.

Dale Thompson

“Triste es algo que estaré un día después de haber llorado un millón de lágrimas y haber caminado un millón de pasos, pero ahora mismo, estoy a muchos kilómetros de tristeza en este momento”. La cruel realidad es que el amor es pérdida … y mi corazón no puede contemplar eso ahora. Buenos días y buenas noches, dulce príncipe”, agregó.

Horas después, Thompson compartió una foto de los cuencos de perro intactos de Murphy en su casa y agregó: “Mi casa está tan tranquila ahora, se puede escuchar el tictac del reloj, el piso chirriar, cada sonido ahora se amplifica mucho. El área en la que siempre se acuesta parece tan grande ahora. Su plato de comida aún no ha sido tocado desde esta mañana”.

Dale Thompson

El amor entre un dueño y su mascota es muy fuerte, casi tan fuerte como el dolor que sienten al perderlas para siempre.

 

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