Por Lucas Rodríguez
26 noviembre, 2019

En la sabana, los cachorros casi nunca conocen a sus padres. Pero en el zoológico de Denver, ningún león pasará su infancia sin su familia.

Puede que tener a los animales en cautiverio nos ayudó a acercarnos a más ellos. Ver qué es lo que hace una cebra cuando no está ocupada corriendo por la sabana o huyendo de los depredadores, un hipopótamo cuando no está sumergido hasta los orejas o un tigre cuando no está durmiendo en las gruesas ramas de un árbol. Pero también hay que admitir que un animal removido de su hábitat natural se verá afectado sin duda por la nueva vida que deberá conllevar. Aunque nos esforcemos por replicar a la perfección su modo de vida, estar en jaulas y recibiendo la atención de otras personas, los afectará inevitablemente. 

Pero esto no siempre es del todo malo. La vida salvaje es dura y brutal en aspectos que no siempre consideramos. Para empezar, no es normal que las crías reciban la atención de sus padres. Lo normal es que los nuevos especímenes sigan a la madre durante un par de meses, para luego hacerse su propia vida. A sus padres nunca los conocen, ni tampoco parece importarles. No estamos seguros si esto les significará ciertos problemas de crianza. Solo sabemos que cuando ocurre lo contrario, se ve hermoso. 

Youtube: 6abc Philadelphia

La historia del pequeño cachorro de león que comenzó su vida hace solo un par de meses en el zoológico de Denver tiene la capacidad de derretir incluso el corazón más duro. Nacido en cautiverio, el leoncito tuvo la suerte de tener a sus padres siempre presentes a su lado. Digo padres en plural, porque el momento que ha estado dando vueltas por las redes es cuando el futuro rey es visitado por su padre.

Youtube: 6abc Philadelphia

Impresionado, el leoncito parece dudar por un momento de las intenciones del enorme felino que se le acerca (después de todo, los leones adultos pueden ser bastante idiotas hacia el resto), pero rápidamente percibe que quien se le acerca le guarda cariño. El león grande se agacha, dejando que el pequeño lo escale, tire de su melena y disfrute jugando con su viejo. 

Youtube: 6abc Philadelphia

Jugar a las luchas es parte fundamental de la crianza de los mamíferos mayores. En ellas aprenden tanto a defenderse, como a moderar su fuerza, ambas cosas clave para su supervivencia una vez ya tengan la edad suficiente para salir al mundo sin la ayuda de sus padres (lo que ocurre bastante temprano, a diferencia de las personas).

Hermoso.

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