Por Lucas Rodríguez
18 abril, 2019

Usaron una máquina de sangre sintética para echar a andar el cerebro del cerdo, horas después de su muerte.

Lo que la mayoría de las personas entiende por resucitaciones, es lo que cuenta la historia bíblica. No sabemos bien el cómo de esto, pero generalmente involucra la voluntad y participación de una figura mayor, idealmente un dios o por lo menos, un ángel. 

En su eterno afán por descubrirlo todo e ir más allá de lo que se cree posible, la comunidad científica ha logrado un hito que tiempo antes se hubiera considerado imposible. Usando máquinas y tecnología de última generación, lograron devolver ciertas condiciones de vida a… un cerdo. 

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Trabajando con el cerebro de un animal de matadero, horas después de su ejecución, los científicos de Yale a cargo del experimento usaron una máquina de generación de células sanguíneas sintética, para reactivar la producción de células del animal. 

En esta foto azulada, se ve el cerebro del animal luego de 10 horas de su ejecución en el matadero. Los distintos puntos son sus componentes vitales como neuronas, que son los puntos verdes. 

Stefano G. Daniele and Zvonimir Vrselja, Sestan Laboratory, Yale School of Medicine

En la siguiente, vemos el efecto que tuvo la manipulación científica. No solo se multiplicaron las células cerebrales, sino que se reactivaron y crearon nuevos tejidos neuronales, todos parte fundamental para el funcionamiento del cerebro.

Stefano G. Daniele and Zvonimir Vrselja, Sestan Laboratory, Yale School of Medicine

Fue un disparo en la oscuridad. No teníamos ninguna noción preconcebida de si esto funcionaría o no.

–Stefano Daniele, miembro del equipo de investigadores, citado por National Public Radio.

Si a esto sumamos los avances que ha habido con la tecnología de la clonación, es probable que en el futuro podamos llegar a tener un control casi absoluto sobre la vida y muerte de la especies que habitan nuestro planeta. 

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Mi reacción inicial fue de profundo shock. Es un descubrimiento completamente innovador, pero que también es un cambio fundamental sobre las creencias de la neurociencia sobre la pérdida de función cerebral por la falta de oxígeno que le llega al cerebro al ocurrir la muerte. 

Nita Farahany, académica de la ética de nuevos descubrimientos de la Universidad de leyes de Duke, citada por National Public Radio.

El equipo de científicos fue enfático en decir que esto no constituye una resucitación total. Pero sí, que es un avance enorme, que vuelve posible algún día llegar a lograr algo así de intenso. Aunque solo sea en cerdos, es impresionante de todos modos. 

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