Por Antonio Rosselot
13 octubre, 2020

Mayo —o Pancho, dependiendo del prisma con el que se le mire— recibió cariño, alimento y cuidado diario en dos lugares distintos entre 2013 y 2020. Si bien el travieso fue descubierto hace poco, seguirá viendo a ambas familias; total, ya está acostumbrado.

Los animales son tanto más inteligentes que nosotros, porque saben aprovecharse de lo ingenuos que somos al pensar que ellos tienen menos capacidades o que su intelecto es inferior

Este gato es un ejemplo concreto de esa inteligencia, y hablamos de “este gato” y no por su nombre porque se las ingenió justamente para tener dos nombres, dos hogares y dos raciones de alimento al día durante siete años.

Rosalinda Ortiz

Oriundo de Guadalajara (México), el gato Mayo llegó con poquitos meses de edad a la casa de Rosalinda Ortiz, después de que la mujer lo viera vagando sin rumbo por las calles. Lo adoptó y lo sumó a su familia de tres perros y siete gatos.

De acuerdo a lo que relató Rosalinda a Infobae México, Mayo siempre desaparecía de casa por unos días y luego volvía como si nada. Ella pensó que simplemente era una de las tendencias de los gatos en general, que a veces salen por un buen rato con total independencia.

“Yo dije pues le gusta la calle, porque de repente dos días que no venía y luego pasaba una noche aquí, o se iba toda la noche y venía en el día un rato, y me acostumbré”.

—Rosalinda Ortiz a Infobae México—

Rosalinda Ortiz

Pero resulta que, a diferencia de los otros gatos de Rosalinda, que no se mueven de casa ni de su cama, Mayo salía a cada rato y ni siquiera volvía herido o con problemas de salud. Por lo mismo, ella no prestaba mucha atención.

Pero resulta que hace poco, siete años después de que Mayo llegara a casa de la mujer, ella salió a pasear a uno de sus perros y se sorprendió mucho al ver a Mayo salir de una de las tiendas. Éste la fue a saludar con cariño, pero la sorpresa de la mujer se acrecentó cuando el tendero del local le dijo que el gato era de él.

“El otro día que fui a la tienda también me llevé a mi perrito, que tengo tres perritos y Mayo es muy cariñoso con éste, y el tendero me dice: ‘Mira qué curioso que no le tiene miedo al perro’. Y le digo: ‘Pues no, porque conviven…’. Y se me quedó viendo, le dije: ‘Pues que es mío el gato’ y me dice: ‘No, cómo que es tuyo, él vive aquí’. ‘No, es mío’, le dije”.

—Rosalinda Ortiz a Infobae México—

Rosalinda Ortiz

Y en ese debate de “tuyo o mío” fue que comenzó a armarse el panorama: cada vez que Mayo se iba de casa de Rosalinda se quedaba donde el tendero, en cuya casa lo bautizaron como “Pancho”. Allí incluso tiene una cama, un cojín y comida constante, y lo tratan como a un rey.

Resulta que al dueño de la tienda también le gustan los gatos y suele darle de comer a los callejeros que pasan cerca de su tienda. Uno de ellos era Mayo, que se quedó como residente permanente luego de la primera vez que le dieron comida.

Rosalinda Ortiz

Rosalinda aceptó que Mayo tenga otra familia y prácticamente otra identidad porque no puede dejar de quererlo, en sus propias palabras. El tendero también lo sigue recibiendo con brazos abiertos.

¿Y Mayo —o Pancho—? Feliz de la vida recibiendo doble cariño y doble alimento. Así cualquiera, ¿no?

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