Por Lucas Rodríguez
11 septiembre, 2019

Lola es el único ser vivo que se ve en la casa. Las autoridades dicen que su dueño pasa a dejarle comida de vez en cuando, pero sus vecinos nunca han visto a nadie.

Los labradores son sin lugar a dudas, una de las razas más queridas y anheladas por los amantes de los perros. La mezcla entre su entusiasmo, rostros de constante sonrisa y su hermoso pelaje y orejas gruesas los vuelven irresistibles para quienes disfrutan de la compañía de los canes. Pero como es con todos los perros (no tanto así los gatos, como sabemos los dueños de felinos), los perros requieren de una gran cantidad de cuidado. No son solo un peluche o un mueble que se pueda dejar de lado para que sirva de adorno.

Hacerles cariño a diario nunca va a ser suficiente, sino que también tenemos que estar atento a que sus necesidades estén cubiertas. Por lo menos deben tener acceso a comida, agua y un techo sobre sus cabezas. Si no tienen estas tres, un perro puede ser considerado como abandonado.

Pixabay

Como todo en la sociedad, las decisiones y acciones que tomemos deben estar siempre dentro del marco de la ley. Pero como las leyes fueron creadas por personas igual que nosotros, a veces pueden tener problemas. La que vela por la seguridad de los perros requiere las tres necesidades mínimas que dijimos en el párrafo anterior, pero qué constituye que estas estén siendo administradas de manera adecuada, o incluso, que realmente estén siendo administradas, es algo que queda demasiado abierto a interpretación. 

Así fue con el caso de Lola, la historia de la labradora negra que contó We Love Animals. La perrita vive sola en una casa que a todas luces, parece abandonada.

We Love Animals

Los vecinos de la casa siempre se llevan la agradable sorpresa cuando caminan cerca de las ventanas, del tierno rostro de Lola saludándolos. Sus orejas se sacuden en el aire y su cola alcanza a colarse en el fondo de la imagen. Pero esta bella imagen tiene un lado oscuro: la casa apesta a excremento y sus ventanas se ven muy sucias.

Todo indica que nadie se ha encargado de mantenerla aseada como se debe. Esto tiene solo una explicación: la casa en la que habita Lola está virtualmente abandonada.

We Love Animals

Los vecinos se han quejado por esta situación con las autoridades locales, buscando la autorización para entrar a la casa y sacar a Lolita de esa desagradable situación. Pero cuando se realizó una revisión, las autoridades se dieron cuenta que la perrita contaba con agua y alimento. Había señas de que su dueño aparecía con cierta periodicidad para dejarle lo necesario para sobrevivir. De acuerdo a la ley, Lola tiene los 3 esenciales mínimos para hacer su vida. 

Los vecinos no están convencidos: nunca han visto al dueño de la casa. Y aun si es que existiera, el estado en que tiene el lugar donde vive su perrita no es el adecuado que debe cumplir un dueño responsable.

We Love Animals

Esperemos que las autoridades logren escuchar su punto y les permitan intervenir. No sabemos cuánto más tiempo podrá aguantar Lola.

 

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