Por Romina Bevilacqua
5 noviembre, 2014

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Un estudio realizado por científicos marinos en la Gran Barrera de Coral nos recuerda la importancia de proteger a las pequeñas especies del océano y nos enseña una lección: por muy común que sea la especie ahora, no significa que su población no se vea tan afectada como otras por el actual deterioro de los ecosistemas marinos.

Desde 1999 el Director del centro de Sostenibilidad Medio Ambiental de la UTS, David Booth, y su esposa, Gigi Beretta, han llevado a cabo un experimento que demuestra que el océano es tan pequeño como lo es vasto. Llevan 15 años atrapando y marcando a más de 532 peces juveniles de la especie Pomacentrus sulphureus (lemon damsel en inglés) en la laguna de la isla One tree en Queensland y a otros 322 en las aguas de la Isla Lizard en Cape York.

Esta especie es una de las más abundantes en la Gran Barrera de Coral y es una de las favoritas para los acuarios por su llamativo color y atractivo. Pero el hecho de que su población sea abundante, no significa que no se vea amenazada por la actual situación del arrecife que es uno de los lugares amenazados más importantes de nuestros océanos.

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Lo que Booth y Beretta han podido rescatar de sus resultados es que “Nunca los hemos encontrado a más de dos metros de su hogar base”, señaló Booth a The Guardian. “Viven en un mundo my restringido”, agregó.

La meta del experimento era simple: después de marcar a los peces y devolverlos al agua, querían averiguar por cuánto tiempo podía sobrevivir una especie pequeña como esta en un ambiente tan peligroso como es el actual arrecife de coral, con sus depredadores y complicado clima. Y lo que descubrieron es que mientras que en el arrecife había varios peces amarillos, la mayoría de ellos se trataba de nuevos ejemplares y en 2004 por ejemplo solo el 5% de los peces originales que fueron marcados había sobrevivido en la Isla One Tree y ninguno de ellos en la Isla Lizard. En 2009, solo 4 peces marcados fueron encontrados, incluyendo uno de ellos que fue declarado como el más longevo y que tenía 10 años.

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Pez recapturado, se ve la marca azul bajo su piel.

Pronto publicarán los resultados completos del estudio, pero los investigadores anticipan que este estudio es un recordatorio de que mientras el mayor foco de atención de los científicos y los medios de comunicación se centran en el cambio climático y la potencial devastación del arrecife de coral por las amenazas de escala global, la protección de los espacios individuales también es críticamente necesaria.

“Muchos de los organismos en el arrecife pasan la mayor parte de su vida e un área pequeña”, señala Booth. “Muchas veces vemos la gran gran escena y pasamos por alto la pequeña escala en la que estos organismos están viviendo realmente“.

Este pequeño pez nos recuerda que debemos continuar nuestros esfuerzos por proteger las pequeñas áreas y criaturas tanto como a los grandes problemas”, finaliza Booth.

Fuentes: 1, 2

 

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