Por Macarena Faunes
30 octubre, 2019

«En las buenas, en las malas y en las peores», así podemos describir la relación entre ambos.

Cuando crees que todo marcha mal, los animales son los que nos devuelven la esperanza de que las cosas se van a solucionar pronto. Basta con una mirada para que nuestros días más oscuros se vuelvan claros. Nos dan ganas de vivir cuando todo parece perdido. No importa la edad que tengamos, siempre los necesitamos.

En las buenas, en las malas y en las peores. Así podemos definir la siguiente fotografía. Un niño discapacitado, cubierto de polvo, descansa en el suelo junto a un perro callejero. No tienen nada material, pero tienen algo que va más allá del dinero: mucho amor para entregarse mutuamente.

Instagram @amorde_4patas_

Se puede observar que el pequeño es de escasos recursos. No viste ropa formal y la que está usando está sucia. Le amputaron sus dos piernas un poco más abajo de la rodilla. No se ve una silla de ruedas a simple vista, por lo que podemos deducir que se moviliza arrastrándose con sus propias manos. Sumado a su problema económico, el menor tiene una vida muy difícil.

Libertad Digital TV

El perrito vive en la calle. No tiene dueño, por lo que lo deben cuidar los mismos transeúntes del sector. Ha sobrevivido gracias a su caridad y sueña con tener un dueño que lo quiera tal como es. Parece que lo acaba de encontrar justo en el momento indicado.

Revista Discover

Las discapacidades provocan una serie de dificultades para las personas que lo padecen. No pueden realizar su vida cotidiana de manera normal. Deben adaptarse a su nueva condición. Todo esto es más fácil con la ayuda de un perro de asistencia. Se trata de animalitos que fueron capacitados para atender a personas con capacidades diferente.

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Según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, estos seres «pueden cumplir múltiples funciones:. Como perro guía, para asistir a personas con discapacidad visual. Como perro de servicio, para asistir a personas con discapacidad de causa física, con problemas de movimiento, fuerza o resistencia.Como perro de señal, destinado a asistir a personas con discapacidad auditiva, y como perro de respuesta, para alertar sobre episodios de crisis sufridos por una persona con algún mal crónico, por ejemplo, ataques de epilepsia».

No sabemos cómo el niño perdió la mitad de sus piernas, ni cómo encontró a este perrito en su camino. Lo que sí tengo absoluta certeza es que los unirá un vínculo muy especial. El muchacho es prácticamente su dueño.

La fotografía fue publicada en el Instagram @amorde_4patas_. Uno de los hashtag que la acompaña tiene la bandera de Colombia, por lo que se cree que el chico proviene de allá. Aún se desconoce su identidad.

La gran lección que aprendí de esta bella postal es amar sin condiciones. Debemos aceptar y querer a nuestro prójimo tal como es. No podemos cambiar su estado físico, pero sí ayudarlos a mejorar su día. Una bella historia de fraternidad.

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