Por Yael Mandler
15 octubre, 2015

No se trata sólo de buena educación 

Muchos perros están seguros de que la mejor forma de digerir la deliciosa comida que le dan sus amos es jugando con su plato vacío en la tierra. Por alguna razón inentendible para los humanos, es irresistible tirarlo mil veces de un lado a otro, mordisquearlo y volver a tirarlo. Cuando vas a buscarlo para llenarlo nuevamente de comida o agua, se convierte en otro juego tener que buscarlo, aunque tu mascota siempre se ahorra la parte menos entretenida: limpiarlo.

Mientras lo limpias sabes muy bien que en media hora más estará de nuevo igual de sucio y apuesto que más de alguna vez has sentido las ganas de dejarlo tal como está. Pero NO LO HAGAS…

 

Un estudio realizado por la NSF International determinó los lugares más sucios y llenos de gérmenes de una casa, y el plato de agua del perro quedó en cuarto lugar. Es verdad que los perros comen cosas de cualquier lugar, a veces de los más asquerosos, pero eso no quiere decir que no se enfermen con las bacterias. En sus platos pueden alojarse muchas bacterias, la más común es Serratia Marcescens, que se ve como una cosa rosada que se pega al plato.

Esta bacteria es conocida por crear infecciones e incluso neumonía. Pero que no se vea ese feo rosado, no quiere decir que el plato esté a salvo. También podría tener hongos, moho y bacterias coliformes (que incluye Salmonella y E. coli), de acuerdo con el estudio de la NSF. Por eso, es fundamental mantener lo más limpio posible estos recipientes. Aquí hay algunos datos que te servirán para esta tarea:

1. Compra recipientes de acero inoxidable o de cerámica y bota los de plástico

El plástico no sólo es muy poroso, sino que también puede rayarse con facilidad, dos cosas que hacen que sea mucho más fácil la existencia para las algas, moho y bacterias.


2. No lo limpies sólo con agua caliente

De acuerdo con un estudio publicado en una revista veterinaria canadiense, un enjuague con agua caliente es tan eficaz como dejarlo tal como está…


3. Debes lavarlo a diario

Ya sea en el lavavajillas o lavado a mano con agua caliente y jabón y luego enjuagar. También puedes dejarlo remojando en agua con cloro y dejar que se seque al aire.


4. No uses una esponja dura

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Hay que evitar arañazos y ranuras para que no se alojen las bacterias. El bicarbonato de sodio es también un gran agente de limpieza.

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