“Entonces llegó el día. Ese día terrible. El día en que, a tu lado, tenía que verte tomar tu último aliento”.

Un perro es más leal que cualquier amigo, hasta puede ser más leal que tu propia familia. Cuando tenemos un perro que nos acompaña por parte importante de nuestras vidas, se transforma en nuestro compañero, en parte de nuestra cotidianidad y de nuestra rutina: nos saluda cada mañana, le damos su alimento y luego nos recibe en la tarde, posiblemente lo llevamos al parque y ese puede ser el momento más feliz de su día. ¡Llegamos a amarlos tanto!

Los que hemos tenido varios perros en nuestras vidas, sabemos que cada uno de ellos tiene una particular personalidad que quedará grabada en nosotros para siempre. Forjamos una relación con ellos que sobrepasa la muerte y, el día en que nos dejan, nuestro cariño y su recuerdo se imprime para siempre en cada rincón de nuestras casas.

Jenna Rutkey, perdió a su perro hace pocos días. Al momento de morir, le escribió esta conmovedora carta que nos toca a todos quienes, alguna vez, hemos amado a un perro:

Una carta abierta a mi perro, en el cielo: fuiste increíblemente amado y te extraño.

Jenna Rutkey en 500 palabras, escribió lo siguiente el 7 de diciembre de 2015:

“Has estado ahí cada día y durante tanto tiempo. Me despertaba e iba a la cama todos los días sabiendo que estabas ahí y que todavía estarías allí cuando me despertara a la mañana siguiente. Nunca dejaste de saludarme meneando tu loca cola con una adorable sonrisa con dientes al entrar en la habitación. Desde el día en que nos conocimos fuimos los mejores amigos y nuestro vínculo sólo se fortaleció a lo largo de los años.

At the cheese shop, Mia made a TV out of a box and watched a really short movie with Momo. #lovelocal

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Sin embargo fui creciendo, al igual que tú. Pero yo fui capaz de hacer más que tú. Tuve la oportunidad de conducir, de ir al cine por mi cuenta y de asistir a la universidad. Pero tú, tú ya no podías saltar tan alto ni correr tan rápido como antes; no podías nadar tanto como te hubiese gustado. Pero aunque tus habilidades disminuían, seguías siendo el perrito más feliz que he conocido e intentando todo siempre para hacerme feliz.

Just napping on the dashboard.

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Entonces llegó el día. Ese día terrible, terrible. El día en que, a tu lado, tenía que verte tomar tu último aliento. El día en que vi cómo el veterinario se llevaba al mejor amigo que jamás había conocido. Aunque ese momento fue terrible y triste, yo me siento en paz.

Turned around from my desk to this. I'm reading "put on your shoes and let's go somewhere already."

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Estoy en paz porque sé que estás en un lugar mucho mejor. Yo sé que tan pronto como tomaste tu último aliento en la Tierra, Dios tomó tu hermosa alma inocente desde el suelo y la hizo volar al cielo. Sé que has ganado unas pequeñas alas peludas que te mereces y me siento orgullosa de amar a un angelito tan increíble como tú.

Long shadows & fallen leaves.

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Como yo todavía estoy en la Tierra, no puedo saber lo que el cielo es para ti, pero realmente espero que estés en el mejor momento de tu vida. Espero que estés rodeado de prados absolutamente verdes y llenos de flores coloridas, cubierto por los cielos más azules y por brillantes rayos del sol. Espero que tengas cientos de lagos, lagunas y arroyos diferentes; incluso océanos para nadar en la medida en que a tu dulce corazón le plazca. Espero que hayas podido conocer a todos nuestros parientes allí, que te den golosinas sin fin y que te froten el vientre, porque yo ya no puedo. Espero que todo tu dolor y sufrimiento hayan desaparecido, permitiéndote ser de nuevo un joven y energético cachorro, aquel que anhelaste ser durante tanto tiempo.

Hiding in the long grass.

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A pesar de que ya no estamos físicamente juntos, estarás para siempre en mi corazón y en mi alma. Fuiste una bendición enviada desde el cielo y ahora Dios te necesita de vuelta. Gracias por completarme y enseñarme importantes lecciones de la vida; te voy a llevar conmigo donde quiera que vaya hasta que nos encontremos de nuevo. Te quiero, mi ángel de la guarda”.

-Jenna Rutkey-

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