Por Francisca García
24 agosto, 2017

En sólo 16 años, el parque se ha transformado por completo.

A veces, sólo hace falta colorear fuera de las líneas para lograr cosas absolutamente increíbles. Este es el caso del Parque Nacional de Costa Rica, donde dos ecologistas, Daniel Janzen y Winnie Hallwachs decidieron negociar con una compañía de jugos para que donaran el terreno prácticamente deforestado que se encontraba en su propiedad.

 A cambio, la compañía podría tirar todos sus residuos de naranjas naturales en ese mismo lugar. Pero, ¿por qué querrían eso?

Dan Janzen
Dan Janzen

Más de 12.000 toneladas de residuos fueron desechados ahí, y tuvo que pasar mucho tiempo antes de que cualquiera pudiese volver a entrar.

Por lo mismo, fue 16 años después que los ecologistas fueron en busca del terreno, que habían marcado con un cartel con brillantes letras amarillas.

Timothy Treuer

Sin embargo, cuando llegaron no fueron capaces de encontrar el cartel.

Tuvieron que volver una semana después, cuando se dieron cuenta que la razón por la cual no lo encontraban era porque el terreno había cambiado drásticamente desde la última vez que lo habían visto.

Timothy Treuer

La diferencia entre la derecha y la izquierda es abismal, y todo se debe a que los residuos de naranja nutrieron el suelo, funcionando como compost.

De acuerdo a los ecologistas, el resultado fue mucho más impactante de lo que habían imaginado inicialmente, y que esto podría cambiar la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente.

«No queremos que la compañías anden por ahí botando sus residuos en todos lados, pero si está manejado científicamente y con la ayuda de restauradores además de las compañías, esto es algo que podría tener un potencial inmenso».

Timothy Treuer (Estudiante de Janzen)

Timothy Treuer

De acuerdo a Treuer, esta podría ser una gran opción para reforestar los bosques tropicales que han sido destruidos por las industrias.

Dan Janzen

«Era tan difícil de creer que la única diferencia entre las dos áreas era un montón de cáscaras de naranja. Parecen ecosistemas completamente distintos».

Gracias al increíble ingenio de esos ecologistas, es posible que se haya encontrado la solución perfecta a la deforestación mundial.

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