Por Camila Londoño
5 agosto, 2016

Está en el lugar equivocado, con la persona equivocada y por razones equivocadas.

Un hecho extraño sucedió en Phuket, Tailandia. Un elefante de unos cinco o seis años de edad se paseaba por las playas junto a un hombre que lo controlaba halándola de su oreja. La joven elefante se llamaba Nang Chok y definitivamente estaba en el lugar equivocado. Gracias a un microchip, quienes la encontraron notaron que ella había sido secuestrada en la provincia de Surin.

Estaba a más de 1000 kilómetros de distancia de su lugar de nacimiento y el hombre que la tenía la obligó a caminar bajo el sol durante dos meses.

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Vicki Kiely

Y todo para que los turistas pudieran posar junto a ella.

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Vicki Kiely

La elefante tenía un comportamiento amable y tranquilo, pero no por una buena razón.

Vicki Kiely, defensora de los animales que vive en Tailandia, está segura que Nang Chok fue sometida a la cruel práctica de entrenamiento llamada «training crush» por medio de la cual se destruye el alma de los elefantes para poder convertirlos en atracciones turísticas (como los paseos en elefante).

Elefantes como Nang Chok permanecen con sus manadas durante todas sus vidas. Son sociales por naturaleza.

Por eso, su tragedia no sólo radica en la tortura como tal. Su tragedia es la suma de factores que la han alejado de su vida como elefante: la separación, el cautiverio y lo peor, la tortura.

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Vicki Kiely
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Vicki Kiely

Pero ahora está a salvo. Eso esperamos…

Está bajo el cuidado de Phuket Provincial Livestock Office y estará allí por un mes hasta que puedan escoger un lugar para ella. Kiely teme que pueda terminar en un campo de trekking, donde la obligarán a dar paseos. Pero aunque su destino es incierto, muchos están trabajando para que sea reubicada en un santuario. 

«Los sacamos de malas situaciones y muy a menudo terminan en una mucho peor».

-Kiely-

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Vicki Kiely

Sólo le deseamos lo mejor. 

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