Por Catalina Maldonado
21 enero, 2021

Pese a que hoy se encuentra en un santuario libre y seguro, este animal aún no supera sus años en un zoológico donde fue víctima de maltratos y falta de espacio. Por eso, sigue “atrapado” en una celda sin salida.

Con muchos animales felices en el mundo, también hay muchos otros que han tenido que sufrir las injusticias, la soledad y la falta de empatía de ciertas personas en el mundo. Situación que no deja de ser preocupante y que nos conmueve en lo más profundo cuando conocemos un caso de este estilo.

Así es la historia de un oso que, luego de estar 20 años encerrado en un zoológico con un espacio reducido, y lograr ser liberado por rescatistas, aún no supera sus días en aquel oscuro lugar y vive en una “jaula imaginaria”. 

Twitter @LibeartyBears

A través de las redes sociales ha circulado un impactante video de un oso dando vueltas en círculos en total libertad y la gente de inmediato quiso conocer su historia. Su nombre es Ina y su vida comienza en un zoológico en el que vivió en condiciones deplorables los últimos 20 años.

El lugar llamado zoológico de Piatra Neamț, en Rumanía, solo contaba con una guarida, una piscina y una jaula más pequeña de la que requiere un oso, donde además Ina debía compartir su lugar con su hermana Anca. Condiciones poco dignas para animales de su tamaño, que requieren de espacios abiertos y libre movilidad para un desarrollo adecuado.

Twitter @LibeartyBears

Sin embargo, su historia no quedaría impune y tras oída por el santuario de osos Zarnesti, se dispusieron a gestionar el rescate de Ina luego de numerosas denuncias a la Asociación Millones de Amigos, por maltrato animal.

D esa forma, Ina fue trasladada a este santuario para vivir alejada de aquellos días de tortura y poco espacio y comenzar una nueva etapa alejada del zoológico. Sin embargo, y pese a su rescate, aún este oso no puede superar sus días y da vueltas en círculos como muestra de su trauma.

“Cuando vayas a un zoológico que tiene pequeños espacios para los animales, recuerda los movimientos de Ina. Su mente permanece atrapada en una jaula imaginaria, la misma que la mantuvo cautiva durante 20 años. Esta es la imagen del trauma que a veces nunca se cura”, ha publicado en su cuenta el refugio de Rumanía.

Actualmente cuenta con árboles, su propia piscina y su propia guarida para resguardarse, pero claro, quizás le llevará un largo periodo recuperarse y volver a confiar en los humanos. 

No todos los animales en zoológicos son felices como nosotros creemos…

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