Por Lucas Rodríguez
24 septiembre, 2019

La tecnología le permitió recuperar la vista, pero no necesitó de ninguna máquina para conectarse con las emociones de su querida perrita.

El mundo en el que vivimos ha hecho que sea mucho más fácil convivir con algunas enfermedades realmente terribles, de la clase por las que en el pasado significaría tener que soportar una vida insoportable. La tecnología, así como la aceptación de la sociedad, ha hecho que salir de la norma sea algo que ya ni siquiera resulta problemático, sino que es visto como algo normal. Para algunos la vida es fácil, para otros más difícil. Por mucho trabajo duro que uno realice, siempre va a haber un poco de suerte involucrada. Por eso es que la búsqueda de la tecnología y la ciencia es lograr conseguir el control de las variables, cosa de que podamos contrarrestar la mala suerte de algunas personas. 

Casos como el de Mary Sedgwick, quien nació con todos sus sentidos pero fue perdiendo el de la vista mientras cursaba la universidad, nos sirven tanto para tomar consciencia de que a todos nos puede pasar una tragedia como la suya, al mismo tiempo que nos hace reflexionar sobre las oportunidades y esperanzas que tenemos hoy en día.

Facebook: Mary Sedgwick

Para acompañarlo en su día a día, Mary depende de Lucy, una perrita labradora que le sirve como su lazarillo. La golden llegó a la vida de Mary luego de que esta hubiera perdido la visión, por lo que nunca ha visto la apariencia de quien es su compañera más cercana. Esto no las ha detenido para crear una relación de lo más cercana. No hay actividad que haga o lugar al que Mary decida ir en que no la acompañe su querida Lucy. 

Por esto fue que cuando su marido se acercó para proponerle que probara una novedosa pieza de tecnología, Mary fue rápida en dejar de lado el escepticismo. Recordaba muchas cosas del mundo, pero en los ochos años desde que perdiera la visión había conocido muchas otras nuevas que se moría de ganas por conocer con sus ojos.

Facebook: Mary Sedgwick

Usando unos lentes equipados con una cámara que graba el entorno en tiempo real y los transmite a una velocidad que los ojos de un no vidente son capaces de captar, Mary pudo volver a ver lo que tenía frente a ella. Incluyendo, por supuesto, a su perrita Lucy.

Facebook: Mary Sedgwick

Lo que más sorprendió a Mary, fue mirar a los ojos a su perrita. Ver la intensidad y el amor que su mirada le transmitía. En ese momento pensó que esa debía ser la manera en que la labradora la miraba todos los días y se sintió agradecida de haberla conocido. 

Gracias a la tecnología, todos pueden llegar a ver lo que se creía imposible.

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