Por Alejandro Basulto
27 noviembre, 2020

La pequeña australiana, Billie Rea, recogió al pez y lo llevó delicadamente por las rocas hasta dejarlo donde pudiera él nadar por su cuenta hacia las profundidades del mar.

Los tiburones son seres vivos que por lo general provocan más miedo y terror que ganas de acercarse a ellos o querer abrazarlos. Sin duda alguna, no son animales marinos que se caractericen por ser sociables o mucho menos cariñosos. Además de que las diferentes películas de suspenso o con el fin de aterrorizar, que se han hecho con estos peces, no han ayudado a mejorar su imagen antes las personas. Lo normal sería que si uno se encuentra con uno de estos escualos, se aleje nadando lo más rápido posible.

Reuters / Twitter

Sin embargo, a pesar de su negativa fama, estos seres vivos, como todos los de la tierra, no buscan problemas con nosotros. De hecho, la mayor parte del tiempo, tratan de evitarnos, y cuando atacan a personas, en muchas ocasiones es producto de que las han confundido con otros animales que sí están entre sus presas. Sin olvidar, que hay diferentes tipos de tiburones y mucho de ellos, son realmente inofensivos. Como es el caso de los tiburones ballenas, o del pequeño escualo que se encontró Billie Rea, una niña australiana de 11 años que se encontraba junto a su mamá y hermano en el borde de la playa de Kingston, en Tazmania.

Reuters / Twitter

Según consignó Reuters, esta pequeña fue la heroína de un tiburón que se había quedado atrapado entre unas rocas en la orilla de la costa. Se encontraba en una poza poco profunda, y era solo cuestión de tiempo para que se quedara sin aire o que apareciera un depredador más grande y lo capturara. Pero afortunadamente, estaba Billie justo en el lugar y momento indicado para rescatarlo.

La niña de 11 años lo tomó con sumo cuidado y ante las gritos de su mamá, que se encontraba preocupada por su hija, ella le respondía con calma, seguridad y tratando al pequeño tiburón con mucho cariño. Lo sostuvo en sus brazos hasta que caminando por sobre los rocas, llegó donde el agua era más profunda y donde este escualo pudiera irse nadando sin problemas hasta las profundidades del mar. Dicho y hecho, lo soltó en las aguas abiertas y este pequeño tiburón se alejó rápidamente hacia donde pudiera estar más seguro.

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