Por Lucas Rodríguez
13 septiembre, 2019

El trasero de un perro con rastas fue un lugar seguro desde donde pedir ayuda.

Como somos la especie que conquistó el planeta, a veces nos puede pasar que subestimemos la capacidad de algunos miembros del reino animal para encontrar soluciones creativas a los problemas que los aquejan. Algunos depredadores tienen a solucionar todo recurriendo a su fuerza y sus dientes y garras, pero los herbívoros más pequeños y desprovistos de estos recursos deben echar mano a su creatividad. Desde los pájaros que se construyen herramientas de ramas u otros restos a los roedores que trabajan en equipo, la naturaleza está llena de ejemplos de pequeñas criaturas que superaron sus limitaciones para salir adelante y enfrentar el problema que sea. 

Dicho eso, no sabemos si celebrar la creatividad de este bebé zarigüeya o enfadarnos por su desparpajo. Por lo que vemos, difícilmente le pidió permiso a ese perro para usarlo como medio de transporte.

Facebook: Sally Watkinson

La historia que registró con su cámara Sally Watkinson y compartió en su Facebook, es de descubrir a un pequeño polizonte. Ella había salido a pasear a sus perros, algo que hacía todos los días por las calles de Melbourne sin que mediara nada más extraño que un encuentro con alguno de sus vecinos. Pero en un momento vio que del trasero de uno de sus queridos canes, colgaba algo inusual. Inusual y viviente: nada menos que un bebé zarigüeya. 

Su primera reacción fue reírse. La situación era la definición de un momento absurdo y fortuito. Pero cuando lo pensó un poco mejor, cayo en la cuenta de que el bebé era demasiado pequeño para estar solo. La madre zarigüeya suele mantener a sus bebés cerca de ella en todo momento. Ese pequeñuelo no tenía razones para andar solo, salvo que se encontrara perdido.

Facebook: Sally Watkinson

Temiendo que el animalito pudiera asustarse, Sally le permitió quedarse en su vehículo, aunque lo vigiló muy de cerca. Al llegar de regreso a su hogar, llamó sin pensarlo dos veces a las autoridades que se encargan de cuidar de criaturas como una pequeña zarigüeya sin respeto por los traseros de los demás. 

Cuando llegaron para llevárselo, Sally y su familia quisieron que los mantuvieron informados sobre la suerte de la pequeña zarigüeya. Encontrar a su madre biológica iba a ser difícil, aunque no imposible. Por suerte, esos animales no tienen problemas para adoptar crías, sin importar que hayan llegado al mundo a manos (¿o patas?) de otras madres distintas.

Facebook: Sally Watkinson

Eso sí, Sally tuvo mucho cuidado de no dejar la app de Uber cerca de la zarigüeya…

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