Por Camila Cáceres
13 febrero, 2017

Lo que está ocurriendo en el Parque Nacional de Zakouma es digno de una película.

El Parque Nacional de Zakouma se encuentra en Chad y es el lugar de África donde te puedes encontrar con la manada de elefantes más grande del continente, con alrededor de 500 miembros y que hasta hace una década atestiguaba las peores masacres, reduciendo de 4000 el 2006 a los que se cuentan hoy— y ese es un número positivo. Zakouma es uno de los pocos parques donde actualmente nacen más elefantes de los que mueren a manos de cazadores de marfil.

Pero alrededor del 2010 la matanza era tal que el gobierno de Chad decidió contactar a una organización sudafricana llamada African Parks, especializada en rehabilitar zonas protegidas. La organización contrató a Rian y Lorna Labuschagne, expertos que ya llevaban 30 años encargados de parques.

En Zakouma encontrarían su más grande reto.

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A photo posted by Zakouma National Park (@zakouma_national_park) on

Primero descubrieron que los administradores anteriores habían mentido acerca del nivel de la caza.

“Era visto como vergonzoso encontrar 50 elefantes muertos, así que no lo admitían. Lo trataban de esconder bajo la alfombra”.

-Rian Labuschagne a NatGeo

Los Labuschagne tuvieron que despedir a todos quienes tuvieran practicas irregulares, entre quienes descubrieron estaba el líder del equipo para combatir la caería. También invirtieron en apoyo a nivel de suelo— hasta entonces los guardabosques de Zakouma no tenían forma de comunicarse entre ellos y pocas opciones para moverse, así que les dieron unidades GPS, radios y caballos.

Los Labuschagne también le dieron radios a la gente de la región, ofreciendo mayor seguridad a cambio de información.

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Y quizá lo más significativo fue que los Labuschagne y su equipo se quedaron todo el año en la zona, a diferencia del personal anterior que alegaba que durante la época lluviosa nadie podía hacer nada, ni siquiera los cazadores, a pesar de regresar y encontrar cientos de elefantes asesinados cada vez.

El ecologista J. Michael Fay visitó la zona durante la época lluviosa del 2005 y cazadores casi tiran su planeador a disparos.

“Las luces de alarma se prendieron cuando Mike Fay estuvo aquí y demostró que hay una caza masiva, especialmente durante la época lluviosa. El argumento era que estaba tan humeo que no podías hacer nada, pero todos ignoraban el hecho de que los cazadores tenían total libertad durante esos meses”.

-Rian Labuschagne a NatGeo

Otro de los más importantes cambios fue un riguroso entrenamiento para los guardabosques que enfrentarían a los cazadores ilegales. Fue dictado por Patrick Duboscq, un oficial francés retirado que comentó haber entrenado a la gente, “como entrenaría a oficiales de la SWAT en Francia”.

Aprendieron a disparar con pistolas de pintura y luego pasaron a rifles, hasta llegar a armas de combate.

Gran parte de este entrenamiento se enfocó en elevar la confianza de los hombres y convencerlos de que, contrario a lo que piensa la gente de la localidad, los cazadores sudaneses no tienen poderes sobrenaturales y pueden ser derrotados.

El impacto fue impresionante: El 2011, Zaokuma sólo perdió 7 elefantes.

Fue tan efectivo, de hecho, que se organizaron para atravesar los bordes del parque, siguiendo el camino de elefantes que habían marcado hasta una localidad llamada Heban.

Allí los guardabosques encontraron un grupo de cazadores ilegales tan establecidos que entre sus posesiones encontraron paneles solares, medicina para caballos y documentos que demostraban que este tipo de cacería era apoyada por la milicia de Sudán.

El grupo de guardabosques se consideró victorioso al destrozar la base enemiga, pero se confiaron demasiado:

3 semanas después, los cazadores volvieron y los tomaron por sorpresa, asesinando a 5 hombres. Sólo el cocinero sobrevivió, nadando casi 20 kilómetros hasta la villa más cercana.

Los asesinatos de Heban, como se conoció el crimen, podrían haber destruido todo lo que el parque había logrado, pero sólo consiguió que todos redoblaran sus esfuerzos. Recibieron más donaciones y crearon un equipo especial para enfrentar este tipo de cazadores, a quienes llamaron “mambas” por una serpiente africana particularmente rápida y venenosa.

Issa Idriss es parte de las mambas. Y su padre fue uno de los hombres asesinados en Heban.

“Mi padre amaba la reserva y quería preservarla. No quería que llegara gente y matara todo. Trabajo aquí ahora, como mi padre hubiese querido, y algún día me gustaría que mis hijos e hijas trabajen aquí también”.

-Issa Idriss a NatGeo

Como si los elefantes comprendieran los cambios que ocurrían, una manada de 200 miembros regresó a Zakouma, desde donde no se han movido, ni siquiera durante la época lluviosa.

Desde el 2010 al 2013 casi no hubieron nacimientos, una señal de que los animales aún estaban demasiado estrenados para reproducirse. Pero entre el 2014 y el 2015 nacieron unos 50 elefantitos. ¿Y entre el 2015 y 2016? Más de 70.

Considerando la relativa paz (de los humanos, al menos) que el parque ha vivido los últimos meses, los Labuschagne han comenzado un proyecto nuevo: Campamentos de lujo.

“Zakouma es probablemente uno de los puntos menos descubiertos para experimentar la vida salvaje en África. Caminar con una manada de elefantes es algo único— completamente diferente a verlos desde un auto”.

-Annemiek Hoogenboom, una visitante reciente a estos campamentos-

Los Labuschagne calculan que, de salir todo como lo planean, estos campamentos podrían añadir unos 250 mil dólares al presupuesto del parque.

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