Por Lucas Rodríguez
7 febrero, 2020

Si podemos devolverle el hogar a las personas, por qué no devolverle el suyo a una tortuga desamparada.

A veces puede que la naturaleza nos parezca brutal. Vista así como así, la imagen de una manada de leonas atacando a un antílope puede parecer brutal, pero siempre debemos recordar que en ella todo ocurre de manera armónica. Los animales solo matan porque deben comer y las peleas son para decidir quién es el espécimen con las mejores características para reproducirse. Es cuando las personas comenzamos a intervenir en ella que las cosas pueden salirse de control. Las personas nos hemos asentando como los reyes del planeta, superando por mucho las necesidades básicas que alguna vez tuvimos, para crearnos unas que realmente no necesitamos (la verdad es que todos podríamos vivir sin smartphones o videojuegos sin ningún problema).

Lo complejo de esta situación, no es solo que la vida moderna nos crea necesidades que luego se transmutan en trastornos psiquiátricos con los que debemos tratar, sino que obligar al mundo a servir nuestras necesidades más ridículas tiene consecuencias para él mismo.

No es necesario que entremos en las consecuencias que nuestras industrias han causado en el mundo. Basta con mirar la cantidad de animales que se han visto afectados por nuestra obra. Sea perdiendo sus medioambientes o ya perdiendo su propia vida, muchas criaturas que no tienen nada que ver con nuestra vida cotidiana se han visto terriblemente golpeadas. 

Youtube: Inside Edition

Lo mejor que podemos hacer nosotros para mitigar ese daño, es dedicar parte de nuestra capacidad intelectual, la que se traduce más que nada en el progreso tecnológico, en tratar de ayudar a los animales. Sabemos que nuestras mejores han dado centros de cuidado dedicados, donde, por dar un ejemplo, unas crías que hayan perdido a su madre pueden ser tratadas y cuidadas, hasta el punto que puedan ser devueltas a su hábitat natural. 

Youtube: Inside Edition

La historia de la tortuga que perdió su caparazón en un incendio, nos hace pensar que después de todo, quizás no somos tan malos como parecemos. El reptil había perdido lo que comúnmente conocemos como su propia casa rodante. Pero la tecnología actual supo ser capaz de solucionarlo. Usando las tecnología de las impresoras 3D, expertos fueron capaces de crearle una réplica de su caparazón.

El gran detalle, es que los dibujos del caparazón, un aspecto clave de la tortuga ya que le permite camuflarse, fueron pintados a mano por los expertos.

Youtube: Inside Edition

La tortuga lo vistió, demostrando no solo que se sentía a gusto con él, sino que además le resultaba útil. Las imágenes muestran a un animal agradecido, a pesar de que no entienda cómo fue que recuperó su hogar.

Youtube: Inside Edition

Si dedicamos nuestra capacidad a producir cosas que no sean solo para nuestro entretenimiento, podemos hacerle un gran favor al planeta. 

Un muy buen trabajo.

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