Por Andrea Araya Moya
18 abril, 2017

“¡¿Qué es eso?!”.

A quienes les gustan los caballos saben que el nacimiento de ellos es uno de los momentos más maravillosos de la vida. Si bien para las yeguas el parto es doloroso, cuando ves a los pequeños potrillos nacer y luego intentar ponerse de pie, todo ese esfuerzo vale la pena y la emoción aparece de inmediato. Imagínate eso multiplicado por dos y al mismo tiempo. Sí, en un mismo parto.

Jenni, fundadora de Saratoga Stud en Sudáfrica, adora los caballos y cuida de ellos en su fundación. Y aunque siempre se maravilla al pasar tiempo con ellos, jamás olvidará el increíble momento que tuvo que pasar al ayudar a parir a una de sus yeguas llamada Daisy.

Saratoga Stud

Daisy tenía un retraso de 7 días con respecto a la fecha de su parto, así que Jenni y su equipo fueron a verla una noche y notaron que ya estaba en trabajo de parto. Y estuvieron ahí justo a tiempo para ver el momento en el que el potrillo nació. Eso sí, les sorprendió ver que el animal era bastante más pequeño de lo que imaginaban, considerando el tamaño de su madre. Pero lo que los dejó boquiabiertos fue otra cosa.

Saratoga Stud

De pronto los perros de Jenni comenzaron a ladrar incontrolablemente y ella supo que algo extraño pasaba. Fueron a ver la placenta de Daisy y notaron que algo se movía. Jenni tocó la placenta y descubrió que había un par de pies dentro de Daisy… estaba en trabajo de parto nuevamente.

¡Y otro potrillo nació!

Si bien en un comienzo creyeron que el nuevo potrillo no sobreviviría, el animal estaba sano y se paró sólo unos pocos minutos después.

Ahora ambos animales pasan juntos todo el día, juegan y caminan tal como lo hacen dos hermanos.

¡Es un milagro!