Por Lucas Rodríguez
8 enero, 2021

Fue gracias a su vecino que Oso, el perro de raza akita, pudo ser rescatado por las autoridades. Hoy luce mucho más feliz y saludable.

Una de las situaciones comunes que más cuesta entender, tiene que ser el maltrato animal. Lo más probable es que la gran mayoría de nosotros hayamos vivido en un momento u otro, con alguna mascota. De ellos, vivir con un perro rara vez es una experiencia negativa: incluso si tuvimos una infancia un tanto dura, es muy probable que el perro fue una de las partes más bonitas de ella. Era un compañera fiel y cariñoso que estuvo a nuestro lado incluso en los momentos más tristes. 

ALMA GUDIÑO

Por esto es que enterarnos de que hay personas en el mundo que no tienen problemas para maltratar a sus perros, es algo que nos impacta. Ahora, si ya vamos a lo específico, en el caso de hoy, el modo de hacerlo es sin dudas el que más nos impacta. 

La historia de Oso, un perro de raza akita que vivía en Coahuila, Cuidad de México, nos demuestra que cuando se trata de dar muestra de crueldad, las personas podemos ser igual o más creativas que en nuestros momentos de inspiración. 

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Si no fuera por un vecino del perro, quien luego de escucharlo llorar noche tras noche, pudo sacar un teléfono y grabar la manera cruel en la que su dueño lo maltrataba, quizás cuanto tiempo más Oso habría permanecido en esa triste situación.

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En concreto, el maltrato que recibía era que su dueño lo acorralaba en un rincón del patio, usando una cortadora de pasto eléctrica, con luces y ruido, para ir asustándolo. Los ladridos desesperados del perro, unos que sin ser expertos, nos podemos dar cuenta que no son de agresión, sino que de llanto, nos demuestran que el cachorro ya había desarrollado un trauma en torno a la presencia de aquella máquina. Es muy probable que de tanto usarla contra él, ya le hubieran causado un trauma. 

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El video y la denuncia fue a dar a manos de la Policía Ambiental y la Asociación Alianza por los Derechos de los Animales, quienes se encargaron de llegar al lugar de los hechos y llevarse a Oso de su triste situación de vida, como mencionó Excelsior. Ahora se encuentra esperando que alguien se apiade de él y su historia, para así darle un nuevo hogar. Uno donde el amor fluya por todos lados y las cortadoras solo sirvan para nivelar el pasto. 

A veces dudamos en intervenir en la vida de los demás, pero si vemos que está ocurriendo en abuso, es lo que hay que hacer. 

 

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