Por Diego Aspillaga
24 diciembre, 2019

¿Cuántas veces hay que repetirlo? Los animales no son accesorios y no están para nuestro entretenimiento.

La Navidad se trata de compartir con la familia, de agradecer por todo lo que se logró en el año y todo lo que se tiene, de compartir con quién lo necesita, de amar a los más cercanos.

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Y si bien no es la idea, esta celebración también abarca una deliciosa cena navideña, entregar y recibir bellos regalos y decorar árboles y casas con el espíritu navideño.

Pueden existir discusiones sobre cómo celebrar la navidad pero hay una cosa que no se puede relativizar y que hay que dejar en claro: Esta celebración no puede y no debe permitir el abuso animal, mucho menos para nuestro entretenimiento.

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 Si bien parece sentido común, parece que el municipio de la localidad española de Ourense no recibió el mensaje porque organizó un cruel desfile navideño con renos reales.

Amarrados, caminando sobre el asfalto y sometidos a gritos, luces, música y confeti picado, los pobres animales se vieron obligados a arrastrar a una persona que simulaba ser Santa Claus por las calles de la ciudad en una horrible actividad que el ayuntamiento promocionó como al “mágico y único”.

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Pero en vez de causar una buena impresión, lo único que logró esta triste demostración de crueldad animal fue unir a testigos e internautas en una sola voz de repudio contra la actividad y sus organizadores. 

“Nos parece una ‘catetada’ tener que recurrir a esto para hacer atractivo un espectáculo. Los renos estuvieron atosigados, sometidos a gritos, a música y a flashes. Hasta les tiraron confeti por encima. No solo se les ridiculizó, sino que se les sometió a un estrés tremendo”, manifestaron con enojo desde la asociación animalista Libera!.

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“Todo el mundo sabe que los renos deben caminar por el asfalto, que van en camión y que les encanta las aceras. Esto sucedió el 20 de diciembre en Ourense gracias a un gobierno plagado de un catetismo peligroso”, dijo por su parte un usuario de Twirtter que también denunció el hecho.

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Lejos de disculparse y tomar medidas para asegurar el bienestar de los animales utilizados en es patética exhibición, desde el Ayuntamiento de Ourense afirmaron que los animales, propiedad de una empresa, “están en las mejores condiciones y que cuentan con un certificado de bienestar animal”.

La declaración, lejos de apagar la polémica, sólo redobló las críticas a la gobernación de la ciudad, y con razón: el punto no es si los animales gozan de buena salud o no -eso es lo mínimo-, sino que no deben ser utilizados como accesorios para nuestra entretención. 

Esperamos que el rechazo frente a este tipo de actividades siga en aumento para que se dejen se realizar de una vez por todas.

 

 

 

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