Por Luis Lizama
9 enero, 2020

Se aburrió de la vida en el encierro y decidió marcharse. Cumplió varios meses junto a sus parientes y se sintió como en familia. No son iguales, pero a ella no le importa.

La libertad es un derecho. Bueno, eso por lo menos para los humanos, en los animales no (lamentablemente). Dicen también que no se compra con nada, que es algo impagable. Así mismo lo entendió la protagonista de esta historia, quien dejó los privilegios de un hogar seguro, por la aventura en las montañas.

Esta vaca doméstica escapó de su granja y se unió a una manada de bisontes salvajes. Se reencontró con los primos lejanos

Su caso data del año 2017, cuando fue vista por primera vez en noviembre de aquel año. En aquel entonces se le vio corriendo por las praderas nevadas junto a sus «primos» lejanos.

El divertido hecho ocurrió en los bosques de Polonia. Allí, la vaca doméstica fue vista nuevamente en el año 2018, lo que da indicios de una buena relación de amistad en la manada.

CBS News (Captura de pantalla)

En aquel momento, los vecinos de la comunidad hablaban de recapturarla para devolverla a su hogar y mantener el acervo genético de los 600 bisontes aproximados, que aún sobreviven de forma salvaje en el país. 

Al parecer, después de esa aparición, no se le volvió a ver.

CBS News (Captura de pantalla)

En un principio se creía que era un bisonte con genes mutados, pero posteriormente se confirmó que era una vaca Limousin francesa. 

Ahora, por mucho que se parezcan físicamente, a nuestra amiga le cuesta trabajo coordinarse y mantener el ritmo de sus primos. No es una tarea fácil.

Si la vaca llegase a quedar preñada, dando a luz a un híbrido de bisonte y vaca, podría morir al dar a luz, además de contaminar la especie.

CBS News (Captura de pantalla)

Esperamos que, al menos, se encuentre bien, viviendo la libertad de forma relajada y sin complicar las cosas.

Hay quienes viven para viajar, ser libres y sin cadenas. 

 

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