Por Diego Aspillaga
29 julio, 2020

Los residentes del pueblo inglés de Stanton reunieron más de mil dólares para que Max, quien perdió la movilidad de sus patas traseras, pudiera volver a disfrutar de sus paseos. Sus dueños agradecieron el gesto de sus vecinos con todo el corazón.

Max era el consentido de su casa. Amado por sus dueños y adorado por todo el vecindario, este bello cocker spaniel alegraba a cualquiera que se cruzaba con él.

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Gentil, educado y muy amistoso, Max era una mascota ejemplar.

Pero cosas malas le pueden pasar incluso a los mejores perritos, y así lo demuestra su caso.

Luego de una mala caída de una cama, Max perdió la movilidad de sus patas traseras. El tierno animal que paseaba y jugaba por todo el vecindario ya no podía caminar, tenía que quedarse dentro de su casa por seguridad y perdía rápidamente la gran personalidad que lo había hecho famoso en su barrio.

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Afortunadamente para él, sus vecinos decidieron darle una mano y darle un regalo para que pudiera volver a sentirse como un perro normal y siguiera alegrando la vida de todos los que lo rodeaban.

Una de sus vecinas, Dee Burnett, quien trabaja en una tienda del pueblo, conoció el caso de Max y decidió alentar a otros residentes a donar dinero para poder comprarle una silla de ruedas especial para que volviera a ser el mismo de antes.

Y si bien sabía que Max era muy querido y que la gente la apoyaría, nunca esperó todo el soporte que su iniciativa iba a recibir.

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En menos de 10 días, los pobladores de Stanton donaron más de mil dólares para que el perrito pudiera volver a caminar, pasear y jugar con ellos.

«Sus dueños no podían creer la respuesta de la aldea. Pensamos que somos un pueblo pequeño, todos nos ayudamos y comenzamos la campaña«, dijo Burdett a la BBC.

«Llegamos personas que decían: ‘Hemos escuchado sobre Max, ¿dónde donamos?'», agregó la mujer, quien felicitó a los vecinos que dieron parte de su dinero para esta noble causa.

Dee Burdett

A través de una recaudación de fondos en línea, Max recibió su silla de ruedas de 520 dólares el viernes acompañado por sus emocionados dueños, quienes no deseaban ser nombrados: este regalo y este momento eran para Max, no querían quitarle el protagonismo.

La Sra. Burdett, quien organizó la campaña junto con su esposo Steve y su colega Amanda Cooper, dijo que la gente de Stanton merecía un «enorme agradecimiento» por sus esfuerzos.

Burdett agregó que el resto del dinero sería donado a sus dueños, quienes podrían gastarlo en las necesidades del perro.

Dee Burdett

Luego de varios meses sin poder salir de su casa, Max pudo volver a las calles con su nuevo par de ruedas y es más feliz que nunca.

El pequeñito pueblo de Stanton volvió a recuperar a uno de sus residentes más queridos gracias a la acción desinteresada de varios vecinos, quienes se unieron para ayudar a un querido animal cuando más lo necesitaba.

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