Por Romina Bevilacqua
4 diciembre, 2015

A veces todo lo que necesitamos es una ayudita de nuestros amigos.

Las tortugas claramente tienen sus prioridades y valoren en orden y la amistad pareciera estar en la cima de la pirámide. ¿Recuerdas esa tortuga que ayudó a su amiga cuando se volcó sobre su caparazón? Bueno esta situación fue algo bastante similar.

Una mujer observaba a una tortuga que, pese a que movía sus piernas, permanecía estática en el mismo lugar.


Sabía que algo extraño pasaba con ella pero aún no lograba comprender de qué se trataba. Hasta que lo vio: la tortuga había quedado atascada sobre una especie de piedra que le impedía moverse.

httpv://youtu.be/t6VzetT7VyM

Así que ella comenzó a pedir que alguien la ayudara, con la esperanza de que algún cuidador –ya que parecieran estar en un zoológico o centro de animales– la escuchara y viniera a ayudar al pobre animal.

Pero de pronto, un inesperado superhéroe llegó al lugar a salvar el día.

Otra tortuga que pasaba por ahí se percató de lo que ocurría con su camarada y comenzó a empujarla.

Era una tarea difícil, pero la tortuga no se rendiría hasta ver a su compañera libre y tranquila. ¡Y lo logró!


Ahora estas amigas podrán disfrutar tranquilas haciendo cosas de tortugas y nosotros podremos contarle al mundo la increíble lección de amistad que aprendimos de una tortuga. 

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