Por Diego Aspillaga
3 enero, 2020

Taika no recibía agua ni comida de su dueño y dormía todo el año afuera de la casa, amarrada a un árbol. Cuando Laura la vio, dedicó un año de su vida a cuidarla a través de una reja hasta que por fin pudo darle un hogar.

Cuando Laura vio a Taika, quedó hipnotizada. Iba camino a su trabajo cuando la akita de 5 años llamó su atención. No por su belleza, ternura o personalidad, sino porque estaba empapada y amarrada a un árbol mientras dormía en el barro.

Laura Seymour

Con cuidado, se acercó al animal y descubrió que a pesar de su intimidante físico, era de hecho muy amistosa. Luego de unos minutos de caricias, Laura se dio cuenta de que su misión era salvar a esa perrita de esa penosa situación y haría todo lo que posible por ella.

Y si bien tardó más de un año en lograrlo, al final todo valió la pena, contó a Dodo Soulmates.

Luego de su encuentro inicial, Laura pasaba por la casa de Laika tres veces a la semana. Cada vez que la perrita veía a su amiga llegar con comida y agua fresca, se alegraba mucho y lo hacía saber ladrando y moviendo su cuerpo.

Laura Seymour

Pasaron semanas y la mujer notó que ella era la única que estaba alimentando a Taika, por lo que decidió llamar a Control Animal para que revisaran si la perrita estaba siendo bien cuidada. Para su sorpresa, desde la oficina de control animal le avisaron que habían visitado a la perrita y que tenía agua y comida, por lo que no podían hacer nada más por ella.

Pasaron los meses y Laura no se perdía la oportunidad de visitar a Taika. Cuando comenzó el invierno, la mujer se preocupó de su amiga debido a las heladas y las nevazones, por lo que decidió llamar nuevamente a control animal sólo para recibir la misma respuesta. Cada vez que veía a Taika, Laura no podía evitar sentir pena por la perrita, su único resguardo de la nieve y el frío era el árbol al que estaba amarrada.

Laura Seymour

Pero la tercera es la vencida. Ya entrando al verano, casi un año después de conocer por primera vez a Taika, Laura tuvo que llamar al control de animales una vez más debido a que la ola de calor que afectaba al estado de Virginia tenía a Taika en mal estado.

Esperando la misma respuesta que le habían dado dos veces antes, Laura conversó con las autoridades y les explicó la situación con una actitud derrotada. Pero, para su sorpresa, el resultado de la llamada sería distinto esta vez.

Desde Control Animal le explicaron que habían recibido más denuncias y que ya le habían pedido al dueño de Taika que renunciara a ella. La perrita estaba ahora disponible para ser adoptada.

Laura Seymour

Con lágrimas en sus ojos, Laura agarró as llaves de su auto y fue al refugio de animales. Casi exactamente un año después de haberla conocido, Taika era ahora oficialmente su mascota y bajo su cuidado no le faltaría nada nunca más.

Laura Seymour

Taika ahora tiene una cama, pero prefiere dormir con su dueña. Come dos veces al día, siempre tiene agua cerca y se ejercita regularmente.

Laura Seymour

Pero, lo más importante es que, después de años de abandono, Taika ahora es feliz. Y Laura se encargará de que eso no cambie.

 

 

 

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