Por Lucas Rodríguez
24 marzo, 2020

Es cuando llevamos días encerrados, temerosos de contagiarnos del virus, que los animales nos regalan estos preciosos momentos. Como le pasó a Sara, que lo vio desde su ventana.

Dependiendo de en qué parte del mundo te encuentres, puede que lleves una semana de cuarentena, un par de días o ya vayas acercándote al mes sin poder salir al exterior, a no ser que tengas una razón de suma importancia. Es parte del esfuerzo que las autoridades han pedido a todos que hagamos, cosa de contener al coronavirus y proteger a los miembros más vulnerables de nuestra familia.

Hay tantas cosas que hacer afuera, así como lugares que visitar y rincones por conocer, que quedarnos dentro, mirando una pantalla o la ventana, no hace más que subrayar todo lo que nos estamos perdiendo. 

@SaraReneeRyan

Pero también hay maneras de convertir lo que parece negativo, en algo que no lo será tanto. De a poco nos hemos dado cuenta, que sin la presencia de nuestros coches, máquinas o incluso parientes y amigos en las calles, los animales se están atreviendo a salir a las calles y recuperar algunas espacios.

En ciertos lugares han ocurrido momentos muy bellos, en que pequeños roedores que uno creería ver solo una vez a las mil, se han aglomerado en los espacios públicos. Pero no habíamos visto nada hasta el momento que se acercara a lo que pudo retratar Sara Ryan, de Canadá, directamente fuera de su ventana. 

@SaraReneeRyan

Durmiendo una siesta al sol como nosotros también lo haríamos si estuviéramos en su lugar, un zorrito llamó su atención e iluminó su día. Lo más peculiar de todo es el lugar que el peludo mamífero eligió para descansar: el tocón de un árbol talado.

Solo podemos imaginarnos cómo llego ahí, sea saltando desde el tejado cercano o incluso, escalando el árbol de alguna manera muy ágil (¿quizás es mitad gato, quien sabe a estas alturas?).

@SaraReneeRyan

Fuera cual fuera la manera en la que consiguió llegar a su nueva cama, el zorrito causó algo que estamos seguros no pensaba: rellenó las bóvedas de esperanza de Sara y su familia. Llevando varios días de cuarentena en sus hogares, la chica ya estaba empezando a desesperarse. Sin ningún lugar a donde ir e incapaz de ver a sus amigas de otro modo que no sea por medio de las redes sociales u otra pantalla, ver a ese zorrito en ese lugar, iluminado de esa manera, pareciendo un faro dispuesto a guiar a todas las almas que se encuentran decaídas durante esta situación.

@SaraReneeRyan

Quizás eso era exactamente lo que tenía en mente el zorrito. Las miles de personas que reaccionaron en Twitter así lo creyeron.

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