Por Nicole Lavanchy
2 junio, 2016

¿Pocos días? No hay problema.

San Pedro de Atacama es una de las reliquias de mi adorado Chile. Es, en realidad, de los lugares más mágicos en los que he estado; no sólo por su belleza incomparable, sino también por esa magia o vibra inexplicable que tiene y que recorre cada rincón del pueblo y de los impresionantes paisajes que se pueden apreciar en los alrededores. Y es que cómo no, si es el punto de partida de uno de los desiertos más áridos del mundo, y eso, ya es impresionante.

Así que, si tomaste la brillante decisión de visitar este lugar y no tienes muchos días, te dejo 8 actividades que no te puedes perder:

Recomendaciones básicas

Partamos de la base de que San Pedro de Atacama es un lugar rústico. Sí, hay hoteles lujosos que te invitan a NO salir de ahí, pero esa no es la realidad, ni tampoco lo que quieres ver o vivir (no por lo menos la primera vez que vas). El pueblo no tiene pavimento (aunque está en perfectas condiciones) y hay algo de polvo que en ocasiones puede ser barro, pero nada grave. La idea es por lo tanto, llevar ropa cómoda que se pueda ensuciar. En época de calor la maleta queda lista con un pantalón corto, unos jeans, un par de camisetas, un polar, una parka para la noche y un traje de baño (que ojalá no sea importante). En cuanto a zapatos basta con unas sandalias y unos bototos o zapatillas.

Si vas en un grupo grande, a mí parecer lo ideal es arrendar un auto y hacer los tours por cuenta propia. Además, puedes tomar el auto en el mismo aeropuerto de Calama. Los precios entre tour y auto terminan siendo similares, pero poder tener la libertad de organizar tu día, manejar tus horarios, quedarte más o menos tiempo en un lugar, etc., es impagable.

Llevar o pedir un mapa en el aeropuerto o en el hostal/hotel, es una buena idea si vas a andar en auto, porque los caminos a veces se ponen un poco complicados.

Imprescindible: protector solar y bidones de agua para los paseos.

1. Termas de Puritama

A 35 kilómetros de San Pedro están las Termas de Puritama, una quebrada de piedra con 8 pozones con agua tibia de una temperatura de 28 grados en promedio. Los pozones están conectados por un sendero y a su lado hay lugares perfectos para hacer picnic. Recomiendo llevar un cooler bien abastecido e instalarse por un buen rato a disfrutar del agua y el paisaje.

Hay baños y camarines y también una cafetería. Están abiertas hasta las 5:30 pm, y la entrada cuesta algo así como 15 dólares.


2. Valle de la Luna

El Valle de la Luna es perfecto para ir en la tarde y ver el atardecer. Aquí también, si quieren, hay que ir abastecidos con algo para comer y tomar para la espera. Hay que pagar una entrada de unos 3 dólares y subir en el auto a hacer las distintas paradas turísticas mientras se espera para ver el atardecer. Mi recomendación es parar en las dunas para subirlas y apreciar el paisaje desde arriba; es extremadamente imponente.

Alrededor de las 18:40 horas hay que estar en la duna principal, donde se sube para ver el atardecer que es a las 19:30 aproximadamente. Hay que tratar de llegar puntual para subir con tranquilidad y no perdérselo. Recomiendo caminar hasta bien atrás donde no haya mucha gente, ya que claramente en la entrada se juntan todas las personas y no se puede disfrutar bien.

Una vez arriba sólo queda esperar a que el sol se esconda (aquí sacar el tentempié), pero es de esas esperas paradójicas, que no quieres que se acaben.

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3. Lagunas Altiplánicas

Antes que nada, procuren llevar ropa muy abrigada, ya que en una de las paradas hay un viento muy fuerte. Ideal llevar algo para comer en el camino. También se puede parar a almorzar en el pueblo de Socaire.

Para no perderse, se debe salir camino a Socaire y Lagunas Altiplánicas tipo 8:30 am. Seguir por la carretera y llegar hasta Toconao, que es la primera parada turística, donde se puede parar a ver la pintoresca plaza e iglesia del pueblo. Luego seguir hasta la Quebrada de Jerez.

Sigue la Laguna Chaxa, que se divide entre 3 colores; blanco por las “piedras de sal”, azul por el agua y rosado por los pocos flamencos que aún siguen ahí. Un paisaje imperdible.

Posteriormente seguimos camino a las Lagunas Altiplánicas cuyos nombres son Miscanti y Miñiquez, dos lagunas vecinas tranquilas, emplazadas en un lugar realmente maravilloso. Parte de la aventura comienza en el camino que hay que recorrer para llegar.

Finalmente, para terminar el recorrido seguir al Salar de Aguas Calientes, a 60 kilómetros de las últimas lagunas.

Una vez en el pueblo se puede visitar el Valle de la Muerte o el mirador de la Cordillera de la Sal para ver el atardecer.


4. Laguna Cejar

La laguna Cejar es una, sin embargo a su alrededor hay unas cuantas más, igual de lindas (pero donde no está permitido el baño), como la laguna Tebinquinche. Por lo tanto, es recomendable recorrer estas primero y terminar el “tour” con un refrescante baño en la laguna Cejar, cuya entrada bordea los 22 dólares.

El gran contenido de sal que tiene esta laguna, permite que podamos flotar, por lo que el baño se convierte en toda una experiencia, complementada con un tremendo paisaje de volcanes y colores hipnotizantes. El agua es helada, pero una vez adentro es tanto el goce, que se olvida todo.

Cuando sales del agua, la sal se te impregna en la piel y quedas literalmente blanco, pero hay baños y duchas dispuestos para quitarse todos los restos. Por eso es que recomiendo llevar un traje de baño no muy querido, ya que la sal lo puede arruinar.


5. Pukará de Quitor

El Pukará de Quitor es una fortaleza atacameña emplazada sobre el Cerro de Quitor. Vestigio de la arquitectura preincaica, fue declarado Monumento Nacional en 1982, y con mucha razón. Todavía se pueden apreciar las construcciones y caminos que componían el fuerte, construido con propósitos defensivos. Se puede fácilmente subir el cerro (desde arriba hay una vista maravillosa) y recorrer los senderos, y en la base hay un pequeño museo con reliquias encontradas. Vale la pena.

El camino, es ideal para liberar el espíritu aventurero y deportista y hacerlo en bicicleta, sin embargo si hace mucho calor, no es recomendable.


6. Geysers del Tatio

Si quieres ver este espectáculo es necesario madrugar, porque la mejor hora es entre las 6 y las 7 de la mañana, pero sí que vale la pena. Este campo geotérmico es el de mayor altura a nivel mundial, y se encuentra a nada más y nada menos que a 4.200 metros de altitud. No sólo ofrece un paisaje increíble, sino que también la posibilidad de disfrutar de baños termales cuando “afuera” la temperatura bordea los 0 grados.

Junto con los primeros rayos de sol que salen, también lo hacen algunos animales como vicuñas y ñandúes. Dos complementos perfectos para las columnas de agua y vapor que superan los 7 metros.


7. Recorrer el pueblo

Mucha de la magia y energía de San Pedro está en su pequeño pueblo. Con una sola calle principal llamada Caracoles, una plaza y una iglesia (también foco turístico), no está nada de mal dedicar una tarde a recorrer las pequeñas calles, sentarse a tomar un café o una cerveza, y dar una vuelta por la feria para llevarse un recuerdo de la artesanía local.

De noche, una copa de vino y a mirar las estrellas, que por la poca luz artificial que hay (y si está despejado), se ven casi como en HD.

PARADISE! ❤ 25 de março do Chile. #sanpedrodeatacama #feira #mochilao2016 #MochilãoLatino #chile

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8. Restaurantes

Última, pero no por eso menos importante, la comida. Porque como en todo viaje, la gastronomía es uno de los ejes claves, y en esto, San Pedro no se queda atrás. De hecho, me atrevo a decir que el mejor restaurante al que he ido en mi vida está aquí. Se llama “Adobe”, y es un clásico de clásicos del lugar. Hay que reservar o llegar temprano, porque se llena. Es perfecto para ir en la noche por su ambiente; fogones, vino y música en vivo, ¿algo mejor? Recomiendo el salmón o el risotto de quinoa (espectacular).

Para almorzar “La Casona” es riquísimo también, un buen plato es la merluza austral con mango o la merluza con puré de albahaca. Otras opciones muy buenas también son “La Estaka” o “Blanco”. Todos quedan en la calle principal, Caracoles.

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