Por Juan David Montes
19 abril, 2016

El año pasado más gente murió por culpa de una ‘selfie’ que a causa de un tiburón.

Es verdad que antes de que Instagram y sus filtros se popularizaran ya sufríamos de una leve obsesión por hacer retratos durante nuestros viajes. Pero parece que ya no hay tiempo para otra cosa que no sea la búsqueda de una selfie perfecta, con turistas que viven su viaje a través del lente de sus celulares y no con sus propios ojos.

Los destinos de viaje se han reducido a ser un set de fotografía:

Y esto es lo que no ves en Instagram:

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En 2015, más gente murió por tomarse una selfie que a causa de ataques de tiburón.

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Mashable

Disneyland prohibió el ingreso de selfie sticks a sus instalaciones.

Yoo-hoo! #MinnieMouse #Disneyland60 (Photo: @nnc0112)

A photo posted by Disneyland (@disneyland) on

Son considerados como un riesgo de seguridad.


El gobierno ruso presentó una guía para hacer selfies sin morir en el intento:

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Ministerio del Interior de Rusia

A pocas personas les interesan los detalles sobre los viajes de sus conocidos.

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20th Century Fox

Primero va la foto.

Parece que ahora el fin mismo del viaje son las fotos y no disfrutar de paisajes exóticos o culturas desconocidas. ¿Qué es lo que más recuerdas de tu último viaje, los detalles del lugar o el tiempo que pasaste eligiendo filtros?


Las fotografías cumplen con la función de hacer pensar que el viaje fue divertido.


(Aunque no hubiera sido así).


La compulsión por tomar fotos se ha convertido en otro trabajo.

Aunque estés de vacaciones. Y tendrás que esforzarte más si se trata de un destino atestado de turistas, donde tendrás que someterte a una verdadera lucha por el punto ideal para la mejor foto.


¿Nos hacemos otra selfie?

¿Concibes la idea de irte de viaje y no publicar fotos en Instagram?

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