Por Camila Cáceres
22 Mayo, 2017

¡Yo también quiero!

Si te gusta viajar y viajar con estilo, seguro ya te suenan Emirates Airlines, famosos no sólo por su lujo o su elegancia— la palabra que estás buscando es “decadencia”. Emirates Airlines ofrece servicios que no estarían de más en un hotel cinco estrellas, y su primera clase es sencillamente incomparable: barra abierta de Dom Perignon y caviar, además de un spa a 120 metros del suelo.

Sam Huang se dedica a viajar y escribir toda la información que pueda ser necesaria para otros que quieran imitar sus pasos en diferentes direcciones, pero estaba considerando tomar vacaciones cuando se dio cuenta de que tenía una cantidad realmente increíble de kilómetros guardados como viajero frecuente que jamás había usado.

Sam Huang

Aún más, se dio cuenta de que entre las aerolíneas en que podía hacer esto efecto estaban Emirates Airlines, incluyendo su primera clase.

Huang usó todo su conocimiento como viajero para dar una y otra vuelta a sus kilómetros y el viaje, hasta descubrir que si hacía una cantidad prácticamente ridícula de paradas para hacer sólo un viaje, podría hacer la travesía de su vida.

Sam Huang

Comentó que al llegar al aeropuerto estaba completamente convencido de que no resultaría. De que llegaría al mesón y se reirían en su cara. Después de todo, había pagado sólo 300 dólares “extra” por un pasaje en primera clase en Emirates Airlines por una distancia que sin sus kilómetros ahorrados habría salido más de $6,000 dólares.

Sam Huang

Sin embargo, desde llegar al mesón, comenzó el trato de primera clase. Lo hicieron pasar a una sección donde no tenía que hacer filas y se acercó a desayunar a una sección VIP donde le ofrecieron champaña con re-fill y “el mejor muesli que alguna vez he comido”.

Sam Huang

La cosa se puso un poco extraña cuando llegó la hora de abordar y una mujer muy amable lo guió hasta un pasillo.

Luego un hombre muy amable revisó sus papeles y lo mandó a bajar por un ascensor.

Luego otro hombre (también amable) volvió a revisar los papeles y finalmente lo dejó entrar al avión.

Sam Huang

En lo que se sintió después de eso como la entrada a una película de agentes secretos, le pareció estar entrando a un jet propio. La asistente de vuelo le sonrió y dijo: “¿Es su primer vuelo en las suites?”

Huang asintió, tímido, y aceptó más champaña.

Sam Huang

Huang describe las “Suites” como cubiertas de “bling”. Todo parece hecho de oro, incluyendo la pantalla LCD, el aire acondicionado personal o el minibar.

Sam Huang

Luego le ofrecieron Dom Perignon del 2004, un tipo de champaña que cuesta 200 dólares la botella, café, dátiles y una toalla húmeda.

Todo esto ANTES del despegue. 

Sam Huang

Su primer viaje era de tres horas, pero tras la espera y probablemente gracias a la cantidad de champaña, había vuelto a darle hambre, así que pidió un omelette español con fruta y lo describe como nada parecido a la “comida” de avión.

Sam Huang

Después de comer, se dedicó a jugar con la suite. Su cosa favorita fueron las puertas, que se abrían y cerraban automáticamente con un botón.

Sam Huang

También decidió aprovechar una de las experiencias exclusivas de Emirates Airlines: Las duchas calientes.

“Mis orejas escucharon nada más que alegría cuando la asistente de vuelo se acercó a decirme, ‘señor Huang, su ducha está lista’”.

La ducha cuenta con un piso temperado para que hasta tus pies estén cómodos, además de una pantalla LCD para que sepas dónde estás… mientras te duchas. A más de 100 kilómetros de altura.

Sam Huang

“Fue como descubrir un tesoro que no sabía que existía. No podía dejar de reírme de lo loco que era. Como soy un novato en esto de las duchas en el aire sobre-estime el tempo que me iba a tomar y antes de darme cuenta, el agua estaba parando y tuve que quitarme el jabón rápidamente con lo poco que caía”.

Sam Huang

Luego de salir de la ducha un asistente que se dedica exclusivamente al área de la ducha le preguntó qué tal había estado, y le ofreció chocolates Godiva y una copa de Hennessy Paradis, un tipo de coñac que vale sobre 700 dólares la botella.

Sam Huang

Su primera parada fue en Auckland, Australia, donde descubrió que a los pasajeros de primera clase se les otorgaba un ticket que los ayudaba a atravesar inmigración más rápido. Huang agradeció a los asistentes de vuelo y salió a recorrer Auckland.

Sam Huang

De vuelta en el avión, comenzó a notar detalles que no había visto antes, como las cestas con chocolates y galletas en varias zonas (y no olviden la champaña. ¿Cuánta champaña hay en primera clase exactamente?).

Sam Huang

Luego ordenó su almuerzo: entrada de salmón, filete de plato de fondo, un plato de quesos y un trozo de pastel de chocolate para el postre.

Sam Huang

Y decidió darse otra ducha después. Ya saben, sólo porque podía.

Sam Huang

Luego le tocó hacer una parada en Sydney, donde apenas alcanzó a ver el Queen Mary y ya debía regresar al avión.

Sam Huang

Comenzaba ahora el más largo vuelo a Dubai. Las comodidades de primera clase seguían siendo impresionantes. ¿Echas de menos el cielo de tanto estar en el avión? No te preocupes, te bajamos las estrellas.

Sam Huang

Las persianas, al igual que las puertas, son totalmente automáticas y el asiento fácilmente se convierte en una cama que Huang describe cómo más cómoda que la tiene en su apartamento.

Sam Huang

Su viaje se extendió por varios días y continentes, pero Huang dice que no se arrepiente de nada. Puede haber sido un poco extraño estar volando tanto tiempo, pero la experiencia es realmente incomparable. Y probablemente no vuelva a tomar tanta champaña en todo el resto de su vida.

¿Qué te parece? ¿Te gustaría viajar en primera clase?

Te puede interesar