Por Javiera Spröhnle
14 marzo, 2017

Es el perfecto lugar para llevar una vida relajada y se encuentra aquí.

Cuando se busca salir de la rutina y ajetreo cotidiano, lo primero que pensamos es ir a los templos budistas o alguna playa paradisiaca. Pero, no hace falta viajar tantos kilómetros. Chile ofrece un ‘oasis’ en el que hasta la palabra “relajo” quedará chica.

¿Alguna vez has viajado por la autopista Panamericana Norte, rumbo a la ciudad La Serena, Chile y te has preguntado qué son esas casas solitarias que se encuentran al borde del acantilado, con vista al mar? Pues, eso es Cascabeles.

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En la IV región de Coquimbo, algunos kilómetros antes de llegar a la ciudad de Los Vilos, se encuentra Cascabeles, justo al borde de las rocas, donde empieza el océano Pacífico. Este solitario lugar, a simple vista, parece no ofrecer nada más que un poco de aislamiento del resto de la civilización. Pero, la verdad es que sólo bastan algunos días ahí para que te sumerjas en un mundo de meditación, deportes acuáticos y naturaleza.

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Su vista inigualable hacia el azul e infinito océano, te invita a pasar noches enteras metido en el jacuzzi a la luz de las estrellas y la luna. Durante la mañana el clima es perfecto para salir a meditar o hacer un poco de yoga, cuando lo único que se escucha es la brisa marina y el romper de las olas. El resto del día puedes recorrer las rocas que te llevarán a cuevas y playas deshabitadas o simplemente pasar la tarde entera realizando deportes acuáticos.

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Está a solo 30 minutos en auto, de la playa Pichidangui y a dos horas de las playas Totoralillo y Las Tacas, tres de las mejores para realizar surf en Chile. Pero, si preguntas a los locales, ellos te recomendarán algunas poco conocidas, en las que podrás disfrutar de un “mini paraíso privado”.

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Si tienes suerte, quizás te toque ver un baile de defines, que, de tanto en tanto y sin previo aviso, llegan en grupo a las cristalinas aguas de Cascabeles para danzar y entregar una vista y experiencia inigualable.

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El instructor de yoga y profesor de surf, Nicolás Valles, hace ya algunos años tomó la decisión de dejar la vida de la gran capital Santiago, para arraigarse en Cascabeles. Asegura que lo decidió “motivado por las ganas de querer vivir en la playa y que mi vida girara en torno al surf y kitesurf; estoy viviendo el sueño”.

Así que ya sabes, si quieres hacer una pausa, Cascabeles te ofrece una relajante y única opción que de seguro disfrutarás tanto que no te querrás ir.

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