Por Juan David Montes
30 junio, 2016

Al menos no tienen que soportar el tráfico de una gran ciudad.

La Estrella es una pequeña aldea escondida entre las montañas de Aragón, España. Tan escondida que para llegar allí ni siquiera la ayuda de un dispositivo GPS es suficiente, pues la señal es prácticamente nula. Sin embargo, hay personas que habitan este pueblo… con más exactitud hay dos personas que viven allí. Sí, no se trata de una cifra aproximada o una exageración, Sinforosa Sancho y Juan Martín Colomer componen el 100% de la población de La Estrella.

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Inka Piegsa-Quischotte

Su paisaje se encuentra enmarcado por el Maestrazgo, una gran comarca española.

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Manel / Vía Flickr

Además del hogar de Sinforosa y Juan Martín, allí está ubicado un santuario construido en honor a la Virgen de la Estrella.

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Manel / Vía Flickr

Se dice que el santuario fue construido después de que un pastor de ovejas tuviera una visión de la Virgen María con Jesús en su brazo izquierdo y una estrella brillante en su mano derecha.

La historia se difundió y todo el pueblo compartió esa visión, hasta que se construyó una capilla que posteriormente le dio lugar a una iglesia más grande, en 1720.

El último domingo de mayo, cuando se cree que ocurrió la aparición, varios católicos peregrinan hacia La Estrella.

Es el único día en el que este pueblo acoge a más personas, además de la pareja que lo habita.

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Manel / Vía Flickr

Según Sinforosa, anteriormente era un pueblo común y corriente pero a mediados del siglo pasado empezó a quedar desierto pues su terreno no era favorable para los granjeros.

Pero ella y Juan Martín decidieron quedarse.

Sin acceso a televisión ni Internet, todo el entretenimiento lo brinda una vieja radio.

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Manel / Vía Flickr

La energía la suplen paneles solares y si necesitan algo que ellos no puedan cultivar, toman su coche y viajan aproximadamente 20 kilómetros hacia el pueblo más cercano.

Son los encargados de mantener a la iglesia en buen estado y cuentan con camas disponibles para peregrinos y visitantes curiosos.

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Inka Piegsa-Quischotte

No cambiarían su estilo de vida por otro.

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