Por Teresa Donoso
4 abril, 2017

¿Lo mejor? Es sustentable y no cualquiera llega hasta acá.

En Nipton, una ciudad que se encuentra en el Desierto de Mojave en Estados Unidos, se esconde una intrigante ciudad fantasma que no se parece a nada de lo que hayas visto previamente. Tal como lo describe Dashka Slater, cuando llegas a Nipton el único sonido que escuchas es el del silencio, y si eres como yo, eso suena como la descripción perfecta de tu paraíso personal.

Pero por supuesto que eso no significa que en Nipton no haya nada. De hecho, lo primero con lo que te encuentras al llegar es un cartel que ofrece lugares para acampar, estadía, tiendas y un restaurante donde comer.

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Según Slater en la ciudad no viven más de 20 residentes, quienes están de forma permanente en la ciudad. El resto de la población es flotante: visitantes o viajeros que se detienen en Nipton durante algunos días u horas.

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Lo creas o no, esta peculiar ciudad perdida en el desierto tiene dueño, y aquel dueño ha decidido que es hora de dejar ir Nipton. Se trata de un ex minero de 83 años llamado Gerald Freeman, a quien todo el mundo conoce como Jerry. Él compró la ciudad en 1984 y pasó los siguientes 30 años de su vida convirtiéndola en una utopía desértica donde hizo de todo: desde plantar árboles hasta asegurarse de que la ciudad tuviera una planta solar que provee a la ciudad de casi el 50% de electricidad que necesita para funcionar.

Si bien Nipton fue el sueño hecho realidad de Jerry, el anciano pasó los últimos cuatro meses en el hospital y no estaba muy bien de salud. Motivado por este lúgubre panorama, estaba buscando a alguien que pudiese continuar con su trabajo. La suma propuesta por Jerry es $ 5 millones de dólares.

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Pero Nipton no es sólo sus residentes y, de hecho, su hotel sigue siendo un punto en el que convergen diferentes viajeros de todas las edades. El lugar una cantidad no despreciable de turistas en temporada alta, pero en temporada baja usualmente sólo encuentras una que otra pareja quedándose en el lugar. Aún así, el encargado del hotel, Jim Eslinger, se preocupa de atenderlos a todos muy bien. Si bien Jim no tiene muchos deseos de grandeza ni riqueza, asegura que si se ganara la lotería lo primero que haría sería comprar Nipton.

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“No le cambiaría nada”.

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Pero, ¿por qué alguien querría comprar una ciudad fantasma en medio del desierto? Supongo que la razón es la misma por la que muchas veces queremos escapar de todo, olvidarnos de nuestra vida, renunciar a nuestros estudios e incluso a nuestro trabajo: la necesidad de vivir con muy poco, sin ataduras y respirar de forma tranquila co-existiendo en paz con la naturaleza.

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Actualmente la ciudad sigue a la espera de algún comprador que quiera seguir adelante con el sueño de Jerry y, de hecho, una compañía ha mostrado interés en instalar un observatorio solar. ¿Logrará alguien comprender la visión de este hombre que quiso crear un lugar donde vivir en paz en medio del desierto? Espero que sí, y que tengan el dinero para honrar ese entendimiento y darle a Nipton un nuevo futuro.

¿Comprarías esta ciudad si tuvieras el dinero?

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