Por Camila Londoño
5 abril, 2016

Ellos están conformes observando un tema que la mayoría prefiere evitar. ¿Será esa la clave para la felicidad?

Bután es un lugar especial. No sólo por sus tonos verdes, las cumbres blancas y los típicos monasterios. También es especial y extraordinario por un oscuro y casi innombrable secreto que los ha hecho ser uno de los países más felices del mundo según el índice de Felicidad Nacional Bruta (FNB). ¿Cómo es esto posible?

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En este país asiático, ubicado en la cordillera del Himalaya, entendieron que pensar en la muerte cinco veces al día los haría más felices. Comprendieron que la muerte es parte de la vida y es imposible ignorarla. El ser una nación pequeña expuesta a muchos peligros los hace pensar constantemente en este hecho que es tabú en países de occidente. Pero no solo eso, sus creencias budistas ligadas a la reencarnación y la oportunidad de vivir una nueva vida los hace enfrentar el tema desde otra perspectiva.

#Bhutan

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Pero ¿cómo es que pensar en la muerte los hace más felices? En un estudio de la Universidad de Kentucky dividieron a varias docenas de estudiantes en dos grupos. A uno se le dijo que pensara en una visita dolorosa al dentista, al otro se le pidió contemplar su propia muerte. Luego de esto se pidió a los dos grupos escribir algunas palabras. Quienes pensaron en el dentista escribieron palabras negativas y quienes pensaron en su muerte, anotaron palabras positivas como “alegría”. A raíz de esta investigación, se dedujo que pensar en la muerte como algo amenazante hace que nuestro sistema automático busque pensamientos felices.

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Aunque este análisis es interesante, en Bután descubrieron esto sin hacer ninguna investigación. Lograron simplemente asumir la muerte como un hecho natural y de esta forma equilibraron la espiritualidad con la materialidad. Así lograron ser felices.

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