Por Gillian Armstrong
7 abril, 2017

Sólo para aventureros.

“Las mejores cosas de la vida son gratuitas”, dicen por allí, y la verdad es que no dejan de tener razón. Pasar tiempo con nuestra familia o amigos nos llenan de una alegría que no tiene precio. Un paseo por el parque, disfrutar de las olas o respirar el aire fresco de la cima de las montañas, son algunas de las actividades que puedes disfrutar y son regalos de la madre naturaleza. Todo es muy bello, pero por muy barato que pueda ser tu destino, de una forma u otra necesitas rentar un lugar para alojar allí, y por eso debes pagar. 

Pero no funciona así para el Club de Montañismo de Alaska, quienes pueden optar a una residencia en este hermoso paisaje totalmente gratis. Bueno, en realidad pagando una pequeña cuota anual de 20 dólares por persona o 25 por familia, pero es prácticamente nada si esto nos permite hospedarnos cuanto queramos en este bello panorama.

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Son siete los refugios que están localizados en las montañas de Chugach y Talkeetna, las cuales varían en altura. Los miembros del club pueden escoger acampar en cabañas en la noche o sólo usarlas como parada de un viaje de montañismo.

El más popular de estos alojamientos es el de Mint Hut, donde hay una cabina roja ubicada en campamento de las montañas Talkeetna. La pequeña estructura fue construida en 1971 y es muy usada por los viajeros, ya que es bastante fácil acceder a ella. La cabaña está ubicada cerca de las aguas del río Little Susitna, a media milla del glaciar Mint.

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En el lugar pueden alojar hasta ocho personas. Pero no te imagines la gran cosa. Todos los visitantes son advertidos de que no llegarán a ningún hotel lujoso ni nada por el estilo. Primero que todo, no hay baño. Debes conformarte con una pequeña casa afuera del recinto llamada “Darth Vader” (no quiero saber por qué ese nombre), y el agua tienes que recolectarla de un riachuelo almacenándola en una olla grande.

No se requiere de reserva para dormir en el lugar. Su ley es quien antes llegue, es el que se queda. Así que el destino decidirá si cuando estés allí no hay alguien ocupando el refugio en el que tenías planeado pasar la noche. Pero de seguro que te harán un espacio.

Atrévete a la aventura, que no hay mejor forma de disfrutar de la naturaleza que gozándola sin grandes lujos. Si bien al principio puede costarte un poco, después te darás cuenta de que la simpleza puede hacerte sentir mucho mejor que con todas las comodidades. 

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