Por Teresa Donoso
25 Noviembre, 2016

“Esta tendencia a preferir las maletas de carcazas duras por sobre las maletas más suaves no tiene que ver sólo con el deseo de proteger lo que va dentro”.

Viajar, por placer o por trabajo, es definitivamente toda una experiencia y siempre nos preocupamos de disfrutarla al máximo. Es por eso que con el tiempo hemos ido modernizándonos en todo sentido, haciendo de la compra de tickets de avión algo más expedito, utilizando cada vez más dispositivos en línea y, por supuesto, modernizando a la reina indiscutible de nuestra travesía: la maleta.

Quizás no lo hayas notado, pero hoy en día el modelo más popular es aquel que tiene carcaza dura y ruedas. Vienen en todos los tamaños y colores, pero el diseño sigue siendo el mismo: rectangular, resistente y bastante práctico de llevar. Inicialmente podríamos pensar que todos estos cambios se han hecho en nombre de la comodidad, pero hay personas que creen que es un indicador directo que apunta hacia el carácter menos más violento y con menos empatía de quienes viajan.

Debido a que las versiones más pequeñas de estas maletas pueden ser llevadas al interior del avión en el espacio que queda justo sobre los asientos, muchas personas luchan por obtener ese tan preciado lugar para su equipaje, generando que los que abordan después se encuentren con que está ocupado y que ya no queda espacio para ellos.

La experta en etiqueta April Masini le aseguró al Washington Post que esto mostraba la falta de cordialidad con la que nos movemos hoy en día:

“Esta tendencia a preferir las maletas de carcazas duras por sobre las maletas más suaves no tiene que ver sólo con el deseo de proteger lo que va dentro. Es una forma que los pasajeros usan para marcar su espacio y aprovecharlo lo más posible, especialmente cuando se trata del deseado espacio de almacenamiento que hay sobre los asientos”.

Si bien esa es una buena explicación, por otro lado hay que considerar que la gente, independiente de si tiene maletas duras o blandas, puede ser igual de desagradable y egoísta. Además, en el último tiempo los diseños de maletas se han vuelto más personalizados, por lo que no es raro adquirir uno de estos modelos sólo por el color o los dibujos que trae como decoración. Pero bueno, es una teoría que dentro de todo hace bastante sentido, especialmente considerando la forma individualista en la que vivimos hoy en día.

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