Por Teresa Donoso
26 diciembre, 2016

Los expertos enseñan cuál es el comportamiento adecuado en estos casos.

¿Qué hacer si estás cómodamente instalado en el asiento del avión, listo para emprender el viaje y te empieza a dar un poco de sueño? ¿Se puede reclinar el asiento? ¿Molestarás excesivamente al pasajero de atrás? ¿Qué se hace en estos casos? Lo más probable es que más de alguna vez se te hayan pasado estas preguntas por la cabeza y hayas quedado con la gran duda.

En el caso que hayas intentado reclinarlo y no te haya funcionado, probablemente te habrás dado cuenta que existen unos soportes de plástico que todos los pasajeros pueden utilizar para usar ese espacio como bandeja o soporte para el computador portátil y evitar que la persona que esta delante de ellos recline el asiento. Te quedas así, con las ganas y sabiendo que el que está atrás no te dejará dormir con la comodidad que tú esperabas.

Pero ¿qué pasaría si “el de atrás” fuéramos nosotros? ¿Nos sentiríamos igual? ¿Cuáles son las reglas en este tipo de casos?

Betty Thesky, auxiliar de vuelo, le aseguró a BBC que este tema genera muchas discusiones y que es extremadamente importante para los pasajeros:

“Los pasajeros se molestan mucho por el tema de reclinar o no el asiento. He visto a hombres adultos dispuestos a pelear por unos centímetros de más en un vuelo. Y es entonces cuando, como auxiliar de vuelo, tengo que ponerme el gorro de cuidador de guardería y tratar de convencer a los pasajeros de que no discutan».

También hay que tomar en cuenta que según los protocolos de seguridad de la mayoría de las aerolíneas, los respaldos deben mantenerse rectos durante el rodaje, despegue y aterrizaje del avión para permitir que, en caso de emergencia, cada pasajero pueda asumir la “posición de apoyo” que podría salvarles la vida.

¿Y el resto del tiempo?

Betty que lo justo es llegar a un punto medio entre lo que uno quiere y el respeto por los demás y que, por supuesto, preguntarle a la persona de atrás nunca está de más:

«Yo creo que la solución más educada, justa y equitativa es reclinar el asiento a la mitad. También es educado poner tu asiento en posición vertical durante el servicio de comidas”.

¿Qué te parece su idea? ¡Yo creo que es justo y educado!

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