Por Juan David Montes
1 julio, 2016

La bebida milenaria.

Itai Gutman aprendió a hacer cervezas artesanales antes de que este negocio fuera toda una tendencia. Lo hizo porque durante la época en la que prestó servicio militar obligatorio sus ingresos eran bastante bajos y la cerveza era todo un lujo, así que hacerla por su propia cuenta era la única opción para calmar el antojo de uno de estos tragos amargos. Sin embargo, un afortunado encuentro permitió que lograra traer a la actualidad un sabor milenario.

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Dana Shemesh

Una receta para fermentar cerveza que data de la era de Mesopotamia está tatuada en uno de los brazos de Gutman.

Esto se unió al hallazgo de antiguas cerámicas en Tel Aviv, que se cree que fueron usadas para la elaboración de cerveza hace bastantes siglos.

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Dana Shemesh

La bebida original se elaboraba con una mezcla de granos y agua que se fermentaba bajo el sol. En ocasiones se añadía fruta para darle sabor al líquido antes de que se filtrara.

En la antigüedad la cerveza y el vino eran consumidos con frecuencia, pues el agua podría estar contaminada.

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Herzl Beer

Bajo la marca Herz Beer, Gutman tuvo la oportunidad de crear una cerveza fiel a la receta original con el uso de una muestra modificada genéticamente del trigo que se cultivaba hace más de 10.000 años, gracias al trabajo de Assaf Distefeld, un profesor de la Universidad de Tel Aviv dedicado a investigar el genoma del trigo.

Gutman usó algunas semillas para hacer cerveza y el resultado fue una cerveza que el describe como espesa y con notas de frutos rojos.

¿Te gustaría probarla?

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