“Handsome Her” era un café de Melbourne que pretendía cubrir las brechas salariales en Australia, ya que los hombres ganan un 17,7% más que las mujeres según informó el gobierno. Sin embargo, el café cerró sus puertas.

“Lo único que realmente queríamos era crear conciencia e iniciar conversaciones sobre la brecha de género”, comentó Belle Ngien, gerente del establecimiento. Las donaciones voluntarias se recogían durante una semana cada mes y se daban a las organizaciones benéficas de las mujeres.

En un comunicado compartido por la cafetería se explicó el motivo del cierre, que no tiene que ver con el impuesto.
“La mayoría de nuestros clientes masculinos han pagado con gusto incluso más”, dijo Alexandra O’Brien, la fundadora y dueña del café.

“Aunque a muchos les encantaría creerlo, lo sentimos, pero el impuesto máximo no arruinó nuestro negocio; simplemente ya no queremos tener una cafetería”, decía el comunicado. “En serio, hemos vendido el negocio porque somos jóvenes, tenemos estudios y estamos listos para nuestra próxima aventura”, sentenció el comunicado.
