Por Alejandro Basulto
15 julio, 2021

Este bosque gigante ubicado en Sudamérica, ha producido alrededor de 1.500 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, cuando hoy elimina tan solo 500 millones de toneladas.

Durante los últimos dos años, la selva amazónica ha pasado por uno de sus peores momentos de su historia. La tala indiscriminada alentada por el gobierno de Brasil y la alta aparición de incendios, alcanzado su nivel más alto desde junio del año 2007, ha provocado que en la actualidad, el “pulmón verde del mundo” produzca más dióxido de carbono que el que elimina. Cuando antes este bosque gigante era un importante sumidero de carbono, que ayudaba a absorber las emisiones que han causado la crisis climática que hoy se padece en todo el mundo.

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Es tan grave la situación, que el Amazonas en vez de ayudar enfrentar el cambio climático, está provocando su aceleración. Esto debido a los incendios, encontrándose en entre ellos, muchos que son ocasionados deliberadamente para despejar la tierra con la finalidad de producir carne de res y soja. Sin embargo, estos siniestros no son la única que causa de que hoy este gran bosque se haya convertido en una fuente de CO2.

Ya que también ha tenido un papel fundamental en esto, las altas temperaturas y las sequías, las que a su vez, también tienen su origen en la reducción de los árboles.

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“La retroalimentación positiva, donde la deforestación y el cambio climático impulsan una liberación de carbono del bosque restante que refuerza el calentamiento adicional y una mayor pérdida de carbono es lo que los científicos temían que suceda (…) Ahora tenemos buena evidencia de que esto está sucediendo. La historia del sumidero hasta la fuente del sudeste del Amazonas es otra advertencia clara de que los impactos climáticos se están acelerando”

– dijo el profesor Simon Lewis, del University College London, a The Guardian

Hoy el Amazonas produce alrededor de 1.500 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, mientras que solo logra absorber 500 millones de toneladas de CO2. Lo que provoca, que al menos mil toneladas de este gas contaminante se queden en la atmósfera, lo que equivale a las emisiones anuales de países industriales como Japón (que también es el quinto mayor contaminador del mundo). Una realidad que se ha transformado en una verdadera advertencia sobre lo urgente que es reducir las emisiones de los combustibles fósiles y proteger áreas verdes como el mismo Amazonas.

Reuters

“La primera muy mala noticia es que la quema de bosques produce alrededor de tres veces más CO2 de lo que absorbe el bosque. La segunda mala noticia es que los lugares donde la deforestación es del 30% o más muestran emisiones de carbono 10 veces más altas que donde la deforestación es inferior al 20% (…) Tenemos un circuito muy negativo que hace que el bosque sea más susceptible a incendios incontrolados (…) Necesitamos un acuerdo global para salvar el Amazonas (…) Imagínese si pudiéramos prohibir los incendios en el Amazonas, podría ser un sumidero de carbono (…) Pero estamos haciendo lo contrario: estamos acelerando el cambio climático (…) La gente piensa que convertir más tierra para la agricultura significará más productividad, pero de hecho perdemos productividad debido al impacto negativo en la lluvia”

– explicó la profesora Luciana Gatti, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil y quien dirigió  la investigación–

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Para la investigación que fue publicada en la revista Nature, se tomaron 600 perfiles verticales de CO2 y monóxido de carbono, que son producidos por los incendios. Concluyéndose que hoy la selva amazónica contamina más que lo que limpia y filtra el aire. Estudio en el que también se estimó que la industria de la soja de Brasil provoca pérdidas 3,5 mil millones de dólares al año debido a que genera un aumento inmediato del calor extremo.

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