Por Cristofer García
7 febrero, 2022

Un proyecto liderado por el neurocientífico Grégoire Courtine y la neurocirujana Jocelyne Bloch, en Suiza, dio buenos resultados luego de que tres personas que habían perdido la movilidad de sus piernas en distintos accidentes, se levantaran y dieran unos pasos.

Hay quienes sufren un gran cambio positivo en sus vidas de un día para otro, como si se tratara de un golpe de suerte. Así es el caso de tres personas que había quedado parapléjicas por respectivos accidente en motocicleta, pero que ahora pudieron volver a caminar gracias a un implante.

Se trata de una intervención quirúrgica en la cual les implantaron 16 electrodos en su médula espinal, lo cual les permitió ponerse de pie y dar un par de pasos, después de haber perdido toda su capacidad de movimiento en sus extremidades inferiores.

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“Un día después de empezar a practicar vi que mis piernas se movían otra vez; fue una emoción muy intensa“, dijo Michel Rocatti, uno de los tres pacientes, según reseñó El País.

“Cuando uso el aparato me encuentro mejor, me siento más fuerte y los dolores asociados a la silla de ruedas desaparecen“, añadió. En estos caso, no solo se estimularon los nervios que controlan el movimiento en las piernas, sino también en el abdomen y espalda baja.

Todo este proyecto fue dirigido por el neurocientífico Grégoire Courtine, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, junto a la neurocirujana Jocelyne Bloch, del hospital universitario de esta misma ciudad.

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Los electrodos van conectados a un computador y es gracias a un sistema de inteligencia artificial que se pueden ordenar los impulsos para que los pacientes caminen. Además de dar unos pasos, han logrado bicicleta especial y remar.

Este es el resultado de años de investigación que ahora permiten asomar una posible solución a futuro para las personas que hayan perdido la movilidad de algún miembro de su cuerpo.

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“Hasta ahora todos los implantes de este tipo reutilizaban electrodos originalmente diseñados para tratar el dolor. Diseñar por primera vez una tecnología específica para este nuevo uso nos permite sincronizar mejor la estimulación con el momento del movimiento imitando las señales reales que envía el cerebro al andar, por ejemplo”, explicó Courtine.

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Esperan seguir con ensayos clínicos en más pacientes para 2023. Aunque es un trabajo científico que demora, esta noticia les revela que van por el buen camino.”Vamos todo lo rápido que podemos”, afirmó Courtine.

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