Colaboración por Esther Pérez
Psicologa, actriz, directora y soñadora.

Esto da mucho que pensar…

La mayoría de los artículos sobre machismo pintan una realidad que existe, pero que como en una buena película son los momentos más exacerbados en pro de hacer llegar de manera más sencilla la esencia. Es curioso leer artículos sobre machismo, y encontrar en ellos cientos de comentarios de indignación de hombres que no son machistas incluso de mujeres que no reconocen el machismo. Y tal vez sea porque vemos el machismo como esa palabra tan fea que demoniza a los hombres, en vez de verlo como parte de una realidad social del que formamos parte hombres y mujeres.

Machismo es que en una boda se mantee al novio y la novia baile delicadamente con sus amigas. Machismo es que que hayamos visto en casa como nuestras madres recogían, limpiaban, y nos cuidaban más que nuestros padres, o que se recrimina a la mujer lo sucia que está la casa. Machismo es que un modelo cobre menos que una modelo solo por cuestión de sexo. Machismo es que los libros de historia estén plagados de científicos, filósofos, descubridores, guerreros, pero apenas haya mujeres a las que los niños y niñas puedan tomar como ejemplo.

También es machismo cuando una mujer critica a otra por su aspecto, su actitud, o su vestimenta. Cuando Hollywood deja de dar papeles protagonistas a las mujeres maduras pero no deja de lado a los hombres. O que un hombre no se atreva a denunciar malos tratos o que no sea consciente de sufrirlos por el hecho de ser hombre. Que a un hombre le avergüence decir que ha sido violado, y que una mujer se avergüence de decir que ha sido violada. Que a las mujeres nos obligan a mantenernos lo más jóvenes que podamos, para que no dejemos de resultar atractivas, ya que lo que no puede engendrar, no existe, pero también que a los hombres solo se les valore por su capacidad de proteger a las mujeres, siendo los más fuertes, los más ricos o los más poderosos, pero no pareciendo necesario que sean los más amables, los más buenos o los más generosos.

El machismo es un prejuicio, un sesgo que crea nuestra mente de forma AUTOMÁTICA, y que categoriza a las personas por su pertenencia a un grupo (el de hombres o el de mujeres) asignándole automáticamente una serie de características, derechos y deberes solo por el hecho de pertenencia a un grupo.

Y como automático que es uno no se levanta por las mañanas pensando, voy a ser machista, voy a asignarle a las personas un rol solo por la pertenencia a un grupo. Igual que uno no va al supermercado y piensa deliberadamente el guión que tiene que seguir para comprar, o no piensa en que si va a la peluquería es para cortarse el pelo y no para comprar un filete.

El machismo es algo que está ahí a nivel social, y a nivel individual, que han introducido en nuestras mentes a base de años de ver a nuestros modelos de conducta tener actitudes machistas, porque así se lo enseñaron, ver en los medios hombres que deben ser fuertes, ricos o poderosos, y mujeres que ejercen un rol de sumisión. Cómicos y mujeres guapas que los acompañan. Y hombres que ocupan muchos más puestos que las mujeres en la revista Forbes.

Yo soy machista, lo soy cuando me preocupo por lo que me voy a poner en una boda, cuando me compro una crema antiedad, cuando me culpo por los comportamientos de algunos hombres y de algunas mujeres. Soy machista cada día en miles de cosas de las que ni siquiera soy consciente, cuando le digo a mi sobrino, a mi hijo a mi padre o a mi novio que es muy fuerte, pero no se lo digo a mi sobrina, mi hija, mi madre o mi novia.

Si queremos combatir el machismo, tenemos que empezar por nosotras, tenemos que luchar con nosotros. En definitiva tenemos que tratar de dejar de ver dos bandos y formar uno.