Colaboración por Carlos Alvarado
Soy un panameño inquieto, buscador de algo que da sentido a su vida, educador descubriendo su vocación, animador y creyente en que las personas son capaces de crecer siempre.

Y tú, ¿te sumas al desafío?

Hoy, mientras iba en un autobús, recordé lo que invité a hacer ayer a las personas a las que me tocó dirigirme: “lo primero que harán al salir de aquí será escribir un mensaje para sus seres queridos expresándoles lo importante que son para ustedes“. Había dejado unas hojas pequeñas afuera para que las personas se aventuraran a responder al desafío conocido como “Revolución del amor”. Pude ver que varios se los llevaron, no sólo uno sino hasta varios. Me alegré por lo que estaba sucediendo.

Sin embargo, a mí me faltaba llevarlo a la práctica. Con lo cual, ni corto ni perezoso le escribí primero a mi madre y luego a mi padre. Pero, mientras recibía sus respuestas, caí en la cuenta de que son tantas las personas a las que aprecio, tantas las que significan algo para mí, tantas las que día a día son mi alegría y son esa forma en la que Dios se acerca a mi vida. Entonces, decidí mandarles un mensaje a cada una expresándoles lo importantes que eran para mí, la gratitud que experimentaba en esos momentos por el hecho de que ellos existieran en mi vida.

La respuesta no se hizo esperar. Y mientras caminaba por la calle, no podía dejar de reírme por todo lo que estaba recibiendo: mensajes de afecto, de cercanía, de agradecimiento, tantos besos virtuales que se hacen casi reales, tantos abrazos cercanos aún a través de un mensaje. Se dio una especie de movimiento increible en mi vida (movimiento que aún continúa).

Pero claro, esto no podía quedar solo en mí y en las personas a las que les había dirigido el mensaje. Les invité a cada uno, a modo de tercera persona, que eso que yo había hecho con ellas, lo tenían que hacer con sus seres queridos. No sé en que habrá ido a parar esa iniciativa y la verdad es lo que uno puede aprender de ella. 

1. La importancia de decirles a los demás lo mucho que los queremos

A veces lo damos por hecho y el día con su inercia nos hace olvidar que aquel a quien tenemos al lado, aquella que está en la distancia, aquel amigo con quien hablamos a diario o aquel a quien vemos cada cierto tiempo. Cada uno se merece que les digamos lo mucho que lo queremos. Es un regalo único e inigualable. Es algo que fortalece cualquier relación humana.


2. La importancia de decirlo desde el fondo del corazón

Y es que, ¿cuántas veces decimos te quiero como algo prosaico sin mayor trascendencia, como si fuera cualquier cosa? La verdad hoy he aprendido mucho más del valor de las palabras y de lo que significan para cada uno. Aprendí que un “te quiero” o un “te aprecio” es capaz de cambiarle la vida a alguien. Aprendí que eres capaz de tanto con un pequeño gesto que parte de un corazón inquieto.


3. Lo fácil que es decirle al otro lo que significan para nosotros

No sé porqué nos cuesta tanto a veces hacerlo y parece que es un poco extraño decirle a los demás lo que significan. Sin embargo, pensándolo bien, es lo más sencillo del mundo cuando en verdad lo sentimos y cuando lo deseamos con locura. Haz la prueba. No te arrepentirás.


4. Es mejor aprovechar el tiempo porque mañana no sabemos lo que pueda pasar

Una de las expresiones que suelo escuchar cuando alguien muere o cuando una relación se acaba es: “ojalá le hubiera dicho todo lo que sentía”. Pues, ¿para qué esperar hasta ese momento crítico para hacerlo? Aprovechemos esta oportunidad y digamos lo que sentimos. El otro lo agradecerá y tu corazón dentro de tu vida lo sentirá. El tiempo es este y la oportunidad es está. Mañana, pues mañana ya llegará. Lo que interesa es lo que puedas amar, entregar, compartir, y gozar hoy…

Sí, he aprendido mucho… y me he decidido a continuar esta “REVOLUCIÓN DEL AMOR“. ¿Te unes? Ya es tiempo.