Colaboración por Kristy Nicole Tineo Mateo
Soy una persona apasionada por la escritura, tengo muchos diarios de vida que me ayudan a organizar ideas de lo que realmente deseo en mi vida. Soy una soñadora empedernida de un mundo lleno de paz.

Me decepcionaba todos los días, pero me sentía protegida, y eso me bastaba…

Un día normal, es la calidad de mi tiempo, es la calidad de mi espacio. Creía que mi vida era mía pero era tan sólo de él, se me encogía el alma cada vez que lo veía, cada vez que entraba a mi cuarto. Cada vez que lo abrazaba era como si fuera el último abrazo de nuestras vidas, las últimas miradas, pero ese día en especial sí fue nuestro último adiós.

Él no lo sabia, yo se lo diría después de la aventura, como yo llamaba todo aquello. La longitud de su mirada al decirle que me iba de su vida se expandía por toda la habitación, él no sabía si mirarme a mí y besarme la última vez o si simplemente marcharse y no aparecer jamás en mi vida. Pero me daba igual su respuesta, ya yo no sentía nada.  

La oscuridad de mi alma con su corazón estaban totalmente con una barrera que no me permitía descubrir sin aún lo amaba, y mi respuesta fue la que esperaba. No sentí nada en su último beso, no sentí nada en nuestro último adiós, sabía que no lo iba a ver en años pero eso no me importaba, ya no lo amaba y eso me hacía sentir libre y feliz al mismo tiempo.

Viví enjaulada en algo que no sentía por muchos años, estaba acostumbrada a su amor, a su atención, a que hablara conmigo a toda hora y que estuviera ahí cuando lo necesitaba. Pero la verdad el amor se esfumaba todos los días, él me decepcionaba, sin embargo cuando nos veíamos sentía las mariposas en mi estómago que me enamoraban del.

Sentía cómo era feliz, sentía que estaba protegida, pero lo más malo era que estaba en mi zona de confort y no quería salir de allí por no perderle, no quería salir porque no me quería enfrentar al mundo, no quería nuevamente conocer personas, me parecía fastidiosa la idea de volver a regresar a las 1000 preguntas por contestar entre esa persona y yo, ya me parecía algo demasiado común, me estresaba y me llenaba de rabia, pero llegó esa persona, un chico malo que no hizo muchas preguntas, sólo me enamoró de una forma extraña. El problema es que me decepcionaba diariamente, lo odiaba pero de una forma extraña lo quería, y aún así mi decepción por él no aumentaba y entonces sólo entonces me liberé y supe que tenia que cambiar de aire y volé, volé y fui feliz.