Colaboración por Gavina López
Soy de un pueblo campesino distante de la ciudad de Panamá, pero vivo en la capital. La mayoría del tiempo lo ocupo estudiando, escribiendo, cantando y practicando skate. Amo a mi numerosa familia y a mis amigas, me gusta el arte, soy extrovertida y complicada. Con el tiempo aprendí a amarme y lo más importante: soy feliz.

Basta de estereotipos.

Desde muy pequeña nunca me agradó la cocina, limpiar, o algunos tipos de ocupaciones que realizan a quienes le llaman “amas de casa”. No es que no sepa lavar, planchar, cocinar o alguna otra actividad como estas, simplemente no eran de mi agrado. Recuerdo que cuando mis hermanos veían que renegaba al hacer alguna de estas cosas me decían “si no aprendes vas a pasarla difícil con el esposo que tengas”. Para mí era una frase tan machista, tan ofensiva. Es normal que con padres hechos a la antigua como los míos, mis hermanos pensaran así.

Yo no lo aceptaba, terminaba hecha una fiera y mis respuestas siempre eran “nunca me casaré”, “no me importa vivir sola toda mi vida”. Es que para mí cuando me decían que la idea de ser una buena mujer significaba estar en la cocina, en la lavandería o realizar todo la limpieza de la casa y dedicarte sólo a ello me sacaba de quicio y me hacía querer más llevar la contraria. Respeto a las mujeres que deciden esa vida, que sea porque es lo que quieren.

Algunos hombres hablan como si el mayor sueño de una mujer debe ser casarse, tener hijos y hacer el papel de ama de casa. En mi caso no, yo amo otras cosas y sueño con tener un papel importante, soy ambiciosa, deseo tener un lugar importante en el mundo, no quiero quedarme en la insignificancia. Creo fielmente que sin importar de qué lugar del mundo sea, cualquier mujer tiene el derecho y puede ser lo que ella desee, que por ser mujer no es tu obligación quedarte en casa si no es lo que deseas, entonces trabaja por lo que realmente quieres. 

Nacimos libres y la lucha contra la libertad de la mujer en todos los ambientes no ha sido fácil, por ello no debe ser inalcanzable para ninguna seguir un sueño y tener la oportunidad de hacerlo realidad.

Soy una campesina, no nací en una familia con dinero y menos en una ciudad con avances y oportunidades. Pero aun así día a día lucho porque mis ideales y lo que yo quiero sea por lo que estoy trabajando y realizando.

Una mujer debe tener la libertad de hacer primeramente lo que ella quiere.