Por Alvaro Valenzuela
9 junio, 2015

Esa sirena de aguas profundas me llegó a asustar…

Ariel, la protagonista de La Sirenita, vivía en la ciudad submarina de Atlántica, que quedaba en alguna parte del Océano Atlántico… Probablemente ya conoces el resto de la historia. Algunas personas se han preguntado -con el correr de los años y simplemente por hacer funcionar la creatividad- qué pasaría si este personaje hubiese vivido en otros mares del planeta… Un experto en evolución acuática, el profesor Joseph Shaw de la Universidad de Indiana en EE.UU, sacó sus propias conclusiones y trabajó en conjunto con la artista visual Monique Steel para reflejarlas:

Así lucía Ariel en la película original

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Disney

Y esta sería la pequeña Ariel del arrecife de coral…

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Monique Steel

“En los arrecifes de colar, uno esperaría quizás los más atractivos fenotipos que incluirían patrones de hermosos colores en las colas, muchos ejemplos de mimetismo con el ambiente y un increíble vista para aprovechar las aguas claras y los rayos del sol“. dICE Shaw. Además señala que serían muy pequeñas, para esconderse de sus depredadores entre los corales.

La Ariel del océano abierto viajaría en grupos…

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Monique Steel

Según Shaw las sirenas que viven en las profundidades del océano abierto serían muy rápidas y fuertes porque tendrían que cubrir mucho terreno y enfrentarse a grandes peligros. Además, serían muy sociables y viajarían en grupos. En la película, Ariel tenía una bella voz, y esta le serviría para comunicarse con sus pares y estar conectados a pesar de las gran inmensidad del océano. Los colores serían más oscuros en la parte dorsal y más claros en la parte ventral para ocultarse de sus depredadores.

Ariel del ártico tendría unos kilos de más…

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Monique Steel

Debido al frío del Océano Ártico, Shaw cree que Ariel y las sirenas deberían adaptarse a aguas muy heladas por lo que tendrían que tener más grasa corporal para soportar el frío. Además, estas criaturas serían más lentas, tendrían un metabolismo lento y serían de colores pálidos para camuflarse en los témpanos de hielo y la nieve.

Y la Ariel de las profundidades sería terrorífica…

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Monique Steel

En las profundidades del océano se podría esperar que Ariel tuviera un gran sentido del tacto para orientarse en un lugar tan oscuro donde casi no podría ver. Incluso, podría adquirir bioluminiscencia para atraer a sus parejas potenciales o a sus comidas. 

No se ve para nada atractiva, verdad?

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¡El último cambio es escalofriante!

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