Por Vicente Quijada
6 abril, 2018

Este fin de semana se volverán a enfrentar por la segunda rueda de la Zona Americana 1, pero esta vez el duelo será en Argentina.

En un torneo con más de 100 años de historia, argentinos y chilenos tienen muchos relatos que contar. Enfrentados en 16 ocasiones, siendo la primera en 1931, y teniendo grandes exponentes como Guillermo Vilas, Marcelo Ríos, José Luis Clerc, Patricio Cornejo y los Fillol, se han llevado 8 triunfos por lado.

Una rivalidad que, ya sea por temas deportivos o políticos, siempre ha sido de mucha fricción y duelos apretados. Pero lo del 7 de abril del año 2000 es simplemente un hecho inédito, no sólo en un Chile-Argentina, si no que en toda la historia de la Copa Davis.

AP

Como precedente a aquella serie para acceder al repechaje por el Grupo Mundial, tal como en la que protagonizarán este fin de semana en San Juan, estaba una contundente goleada de la selección de Marcelo Bielsa sobre la Roja, por 4-1. Con los ánimos a hervor, en un recinto en el Parque O’Higgins aún sin terminar -por lo que no habían sillas fijas, si no que plásticas-, y en el cual además se había repartido cerveza de regalo entre los asistentes, el escenario no era el propicio para un partido de tenis. Más si consideramos que el público tampoco era el usual para un duelo de este tipo.

Sin embargo, se llevó a cabo igual y Marcelo “Chino” Ríos -número 8 del mundo en ese entonces y subcapitán en la actualidad- abrió la serie con un triunfo sobre Hernán Gumy -71º- por 6-4, 6-3, 4-6 y 6-1.

Luego, en el segundo encuentro de aquel viernes, se enfrentaron el 90º Nicolás Massú -hoy capitán del equipo chileno en Davis- y Mariano Zabaleta, 21º del ranking. Y lamentablemente para el argentino lo estaba ganando (!). Con parciales de 7-5, 2-6, 7-6 y 3-1 en el cuarto set, el duelo ya estaba prácticamente sellado y fue allí cuando se originó la hecatombe. 

Carlos Sarraf

Primero, el umpire brasileño Carlos Bernardes le descontó 4 puntos al chileno por el ruido en las gradas, lo que agitó más el ambiente. De un momento a otro, empezaron a caer elementos contundentes al court, y en un intento de Zabaleta por tomar una moneda y mostrársela al árbitro, un pelotero se interpuso en su camino, escondiendo el artefacto. El argentino reaccionó airadamente y los hinchas chilenos contestaron desde la galería. 

Frutas, botellas, y decenas de sillas cayeron desde las gradas, mientras el jugador, su capitán Alejandro Gattiker y el equipo argentino escapaban del peligroso escenario.

“¡Por favor, silencio. Van a suspender el partido! ¡Les vamos a ganar en la cancha! ¡Por favor, ha sido un esfuerzo tremendo el que hemos hecho, les pido por favor que colaboren!”, gritaba con el micrófono en mano José Ramón De Camino, presidente de la federación chilena. Pero el caos ya estaba desatado. 

Peleas en los vestuarios, más y más sillas cayendo también sobre el árbitro general de la serie, Toni Hernández, y quien se cruzara por el lugar. Mientras, el público bajaba al court, llevando la situación al extremo. El más afectado fue Carlos Zabaleta, padre del jugador argentino, quien sufrió un corte en la cabeza que le valió 20 puntos de sutura. 

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“Le partieron una silla en la cabeza y llegó al vestuario con la cara completamente ensangrentada, Mariano se volvió loco y estaba muy mal anímicamente. Era nuestro mejor jugador y la verdad que lo único que quería en ese momento era irse de Chile. Entonces creo que la Asociación Argentina tomó un poco la posta en decir que en esas condiciones lo ideal era bajar a tierra”, cuenta Mariano Hood, quien hoy es subcapitán del equipo argentino y que en ese entonces jugaría el dobles de la jornada siguiente.

Pero ese partido nunca llegó. Los argentinos renunciaron a seguir jugando una vez que llegaron al hotel, mientras que Chile ofrecía seguir la serie, sin público. Y la ITF apoyaba esa decisión. Por ello, cuando Hernández llegó al court el día sábado y sólo vio a los chilenos, decidió declarar la derrota de Argentina por no presentación, con un contundente 5-0 para los locales.

AFP

Desde el otro lado de la cordillera de los Andes intentaron revertir la situación, mediante un certificado médico que presentaba las condiciones anímicas y físicas de sus jugadores. No fue suficiente y la ITF ratificó el resultado, pero de igual manera castigó a Chile: no jugaría el repechaje ante Marruecos y no sería local por 2 años. Al tiempo después, Argentina le ganó a Colombia y se mantuvo en la Zona Americana, para el 2001 subir al Grupo Mundial y dejar la rivalidad guardada por un tiempo.

Hoy, a 18 años de aquel incidente, se volverán a enfrentar bajo el lema “Rivales, no enemigos”. Y si bien algunos protagonistas se repiten, esperemos que las sillas esta vez se queden en su lugar.

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