Por Vicente Quijada
23 marzo, 2018

Y no, no es su gambeta infernal.

Pocos jugadores han compartido tanto tiempo con Lionel Messi, el genio del fútbol mundial, como Gerard Piqué. El español ingresó a La Masía en 1997, con 10 años, mientras que el rosarino en el 2000 con 13 -tenían la misma edad-, y juntos crecieron en las inferiores del Barcelona hasta 2004, cuando Piqué emigró al United.

Pero en 2008 el central volvió al elenco catalán, y junto a Messi y un plantel plagado de valores de la cantera, conquistarían el «sextete» y un sinfín de títulos más. En resumen, Gerard conoce muy bien a Lio.

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Y cuando se trata de hablar del «10», Piqué no escatima en elogios. En 2016, por ejemplo, afirmó que para él «Messi no era humano, pero Cristiano era el mejor de los humanos», haciendo referencia a la otra superestrella con la cual compartió camarín en Old Trafford, y que luego enfrentó en La Liga.

Siguiendo esa misma línea argumentativa, en conversación con The Players Tribune, el defensa explicó que es lo que se siente jugar con Messi por tantos: «es un alien, no es de este planeta. Es el futbolista más grande que he visto».

AP

Pero más allá de la amistad que comparte con el argentino producto de sus años compartiendo camarín, el español tiene una contundente razón para realizar dicha afirmación. Y no es su inigualable talento y velocidad con la pelota en los pies, ni sus palmarés.

«…la razón por la que es de otro planeta es por lo que sucede cuando él no tiene la pelota», explicó. «Quizás no lo veas en la televisión, pero yo sí puedo verlo en el campo. Tienes que ver su cara cuando esprinta para ganar un balón a un defensor. Tiene esa mirada en sus ojos que no he visto a ningún otro jugador. Es lo que le hace grande», argumentó el «3».

Además, deslizó qué otras características lo hacen tan distinto. «Rara vez hace bicicletas. Su grandeza está su obsesión por ganar el balón» manifestó Piqué. «Cuando pienso en la verdadera magia de Messi, no es algo que puedas encontrar en YouTube. Es sobre una expresión sutil en sus ojos. Su grandeza necesita 5 mil palabras para explicarse», cerró.

«Él es el único jugador que recuerdo haber visto jugando por primera vez, años atrás cuando teníamos 13 años, y diciéndome a mí mismo: oh, este chico viene de alguna otra parte. No es humano». Créeme Gerard, nosotros pensamos exactamente lo mismo.

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