Además, la federación alemana está considerando tomar acciones legales para terminar con el veto al símbolo.

Los futbolistas alemanes cubrieron sus bocas en señal de protesta antes del partido que jugaron en contra de Japón por los controversiales brazaletes “One Love” (un amor). Recientemente la FIFA prohibió el símbolo LGBTQ+ que buscaba conscientizar sobre las violaciones a derechos humanos y criminalización de las relaciones entre personas del mismo género.

Su valiente accionar viene justamente después de que la asociación futbolera internacional amenazara con tomar sanciones deportivas en contra de los equipos que utilizaran el brazalete.

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Todos y cada uno de los jugadores alemanes hicieron el gesto frente a un estadio lleno de personas, fotógrafos, políticos y gente importante. La Asociación de Fútbol Alemana publicó una declaración en donde afirmaron: “El veto al brazalete es como prohibir nuestro derecho a hablar“.

Por otro lado, mirando desde las gradas, la ministra del interior alemana Nancy Faeser utilizó el símbolo. En primera instancia no se le veía porque tenía una chaqueta encima, pero cuando el juego comenzó se la quitó y reveló el brazalete.

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Posteriormente Faeser se sentó justamente al lado del presidente de la FIFA Gianni Infantino, allí la mujer mostraba con orgullo el símbolo. La verdad es que la política ni siquiera se arrugó cuando compartieron lo que pareció ser un gélido intercambio de palabras.

Al respecto de todo el asunto, la Asociación de Fútbol Alemana sostuvo: “Queríamos utilizar el brazalete de nuestro capitán para adoptar una postura firme por los valores que tenemos en el equipo nacional de Alemania: diversidad y respeto mutuo“.

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Además también agregaron: “En conjunto con otras naciones queríamos hacer escuchar nuestras voces“. Anteriormente habían sido Inglaterra, Gales, Bélgica, Holanda, Suiza, Alemania y Dinamarca quienes habían afirmado que utilizarían los brazaletes, algo que tuvieron que abandonar por amenazas de la FIFA.

Inicialmente se había dicho que la sanción sería una tarjeta amarilla, aunque luego reportaron que incluso los castigos podrían ser peores. Así fue que estos países europes debieron dejar de lado sus planes, aunque definitivamente no dieron su brazo a torcer tan fácilmente. Probablemente veamos más demostraciones de este tipo, por lo que esta historia aún tiene mucho por delante.

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