Por Gillian Armstrong
24 May, 2017

Aunque lo más probable es que me seguiría. Compruébalo tú mismo.

Los artistas tienen un ingenio que permite crear grandes obras de arte, y muchas de ellas nos hace sentir fuertes sensaciones, recuerdos, o nos familiarizan con cosas o situaciones. Hay que saber jugar muy bien con las manos y eso sin duda no lo puede hacer cualquiera.

La magia de esta obra es que al pasar cerca de ella, sus ojos se mueven para el lado que tú estés. Su mirada está fija y su figura intacta, pero por una ingeniosa explicación artística que es el secreto del artista, logra dar el efecto de que vayas donde vayas, este rostro siempre te estará mirando. 

¡Mira por ti mismo!

Vas a la derecha, ahí está, vas a la izquierda, ahí está, arriba o abajo, cerca o lejos, el asecho siempre estará en ti. Escalofriante.

Suerte que es una cara bastante normal, porque a la hora de que al escultor se le ocurre crear un demonio, las pesadillas aún me perseguirían.

Pero no se dejen engañar, todo esto es parte de un juego de sombras, profundidad e iluminación, que generan atemorizantes ilusiones ópticas que muchos de nosotros caemos.

Cuidado por donde camines y lo que hagas, porque este rostro siempre te estará observando.