Por Antonio Rosselot
23 agosto, 2019

La obesidad es algo bastante serio, y para que el proceso de perder peso sea más fácil y llevadero, es clave que se lleve a cabo en un ambiente de empatía y solidaridad.

La obesidad es uno de las enfermedades que más preocupadas tienen a las autoridades de todos los países. Tan así, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que la condición ya tomó un cariz de epidemia.

Y aunque las personas con obesidad hagan todo lo que se les indica que deben hacer para estar más sanos, como cuidar la alimentación, ejercitarse o equilibrar las rutinas, por ejemplo, también hay otro tipo de factores que hacen que bajar de peso sea más difícil de lo que parece.

En primer lugar, hay que considerar el factor genético. Según un estudio realizado por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y el Hospital Universitario de Trondheim, cada uno de nosotros tiene una predisposición genética al sobrepeso pero, además, las variantes genéticas que se relacionan a la obesidad pueden crear lo que se conoce como ambiente obesogénico: es decir, que el ambiente y el contexto que te rodea repercute en distintos patrones que te hacen acumular más grasa.

El estudio fue realizado entre 1966 y 2016, y contó con alrededor de 118 mil participantes de entre 18 y 30 años. A los encuestados se les realizó una serie de encuestas sobre distintos temas: estado de salud, estilo de vida, consumo de drogas, etc, además de algunas pruebas físicas como medición de presión arterial, altura, peso y medidas.

Tomando lo anterior en cuenta, se hizo un análisis del aumento del índice de masa corporal (IMC) respeto a las distintas décadas en que se llevó a cabo el estudio. Los resultados arrojaron que el índice comenzó a subir a partir de los 80 y mediados de los 90, pero éste se disparó en los 2000: esta alza habría sido provocada por la poca cantidad de alimentos saludables, los que fueron desapareciendo con el paso del tiempo.

Otra de las conclusiones importantes del estudio es que las personas que son propensas a ser obesas tienen un mayor riesgo de aumentar su índice de masa corporal si están expuestas a un ambiente obesogénico, ya sea en casa, con los amigos o la oficina.

Un factor a considerar también es el vértigo de la vida contemporánea, la que no nos da el tiempo suficiente para cuidarnos y proteger nuestra salud: las cadenas de comida rápida y poco saludable son, a veces, la mejor opción para nuestros apretados horarios.

Finalmente, el último factor a considerar en el estudio es el factor social, y de cómo las personas que te rodean se relacionan con tu obesidad y con tus ganas de perder peso. Si uno quiere perder peso y está en un ambiente que no propicia ni apoya eso, se puede sentir mucha soledad en un proceso en el cual uno se tiene que sentir acompañado.

La obesidad es algo bastante serio, cuya responsabilidad no es solamente de la persona obesa sino que también del entorno. Para que el proceso de perder peso sea más fácil y llevadero, ¡es clave que se lleve a cabo en un ambiente de empatía y solidaridad!

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