Por Alejandro Basulto
25 June, 2019

Debido a su enseñanza conservadora, a su hijo mayor al principio le avergonzaba tener un papá gay. Temía lo que dijeran sus compañeros. Mientras que a los dos más chicos no les importó.

Salir del clóset es uno de los momentos más difíciles para los gays y las lesbianas. Es el momento en que ante sus seres queridos se revelan tal como son. Lo que no sería algo complicado para una persona cisgénero y heterosexual. Pero para una persona homosexual sí lo es, debido a que los prejuicios y los discursos de odio calan hasta en la misma casa de uno.

Good Morning America

Si contarle al mundo que uno gay ya es difícil, hacerlo a los 42 años, con una esposa y con 3 hijos, lo es aún más. Y eso fue lo que tuvo que enfrentar Scott Takacs, quien a sus ahora 46 años escribió un ensayo sobre este difícil viaje de cambio, en Good Morning America, con la finalidad de motivar y darle un apoyo a otros hombres gays a salir del clóset.

En su casa desde pequeño, nunca se habló del tema de la homosexualidad. Tenían amigos homosexuales, pero no se hablaba de su orientación sexual. Y así llegó el momento en que tenía 42 años y se dio cuenta que necesitaba salir del armario. A la primera que se lo contó fue a su esposa.

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Ella no lo tomó para bien. Claro, su mundo se le era arrancado. Y por eso ella le pidió, que mantuviera en silencio el motivo de su divorcio (por ser él gay), por lo menos durante un año más. Esto incluía a sus hijos y a la familia de ella.

Pasó más de un año y llegó el momento de contárselo a sus pequeños. Un niño de 11 años y dos gemelos de 10. Él previamente se había mudado a Chicago, a unos suburbios de Detroit. Ahí encontró un trabajo, se alejó de su ex esposa y conoció a su nuevo amor.

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Para el momento de contarlo, tenía como antecedente la escuela privada y conservadora en que estaban sus hijos. Donde los profesores “hablaban abiertamente en contra de la cultura gay y los libros de texto etiquetaban la homosexualidad como pecaminosa y malvada”, según sus propias palabras.

Él intentó varias veces explicarles que este sesgo en contra las personas homosexuales y sus causas, como el matrimonio gay, no estaba bien. Ya que tenían que comprender “que Dios hizo a todos tal como se suponía que tenían que ser y que Dios los ama a todos”. Pero tuvo que moderar sus palabras cuando estas interrumpieron la experiencia de ellos en la escuela. No quería que molestaran a sus hijos por tener un padre gay.

Good Morning America

Finalmente tuvo que salir del clóset ante sus hijos. Siendo que antes, cuando no podía hacerlo, estuvo con ellos en su hogar en Chicago, donde conocieron a “su amigo”, sin contarles que era su novio. Evitó lo más posible todo lo que sea referente al tema “gay”, a pesar de que vivía en el “Barrio Gay” de Chicago.

Empezó contándoselo a su hijo mayor. Y como era quien fue más expuesto al adoctrinamiento anti-gay de la escuela, fue antes el más enojado por el divorcio, y ahora, se mostraba desafiante y en general avergonzado por tener un papá gay. “Él no quería que sus amigos lo supieran y tenía miedo de que pudieran hacer algo para identificarnos”, contó Scott.

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Mientras que los gemelos se lo tomaron de manera más calmada. No entendían muy bien el concepto y querían cambiar pronto el tema. Posteriormente trató de asegurarle a sus hijos que seguía siendo el mismo papá de siempre. Además de que entendieran, con conceptos aptos para su edad, lo significaba que él fuera gay.

Tras 4 años, los amigos de su hijo mayor ya sabían que tenía un padre gay, y no se lo tomaron tan mal. Su hijo todavía estaba un poco avergonzado, “él me ama, pero no apoya mi estilo de vida”. Scott trata día a día contactarse con sus hijos y ver en qué le puede ayudar a su ex esposa, sin olvidar que las visitas de fin de semana, que significa conducir 100 millas hacia Michigan, las disfruta todo lo que puede junto a sus hijos.

Actualmente ayuda en un grupo para padres homosexuales, el cual co-fundó en Chicago.

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